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Un peatón muere en Barcelona en un atentado etarra

Un 'comando' lanza dos granadas contra el Gobierno Militar, mata a un transeúnte y hiere a ocho

ETA volvió a matar ayer en Barcelona, dos meses y medio después de asesinar al coronel Leopoldo Campos en la capital catalana. La organización terrorista recurrió esta vez a tubos lanzagranadas colocados en la baca de un coche, un sistema que no utilizaba desde hace cuatro años. Una primera granada se estampó contra el lateral del Gobierno Militar de Barcelona. Un segundo proyectil, dirigido también contra el edificio militar, pero cuya trayectoria se desvió, mató a Vicente Beti Montesinos, un transeúnte de 42 años, casado y padre de dos hijos, e hirió a ochopersonas, una de ellas de gravedad. A los 45 minutos de las explosiones, el coche que portaba el lanzagranadas saltó por los aires. La policía considera a ETA como autora del sangriento atentado.

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El primer proyectil fue lanzado a las 13.15, a menos de 24 horas del inicio en las Cortes del debate sobre el estado de la nación. Fue disparado desde un coche aparcado frente al Gobierno Militar en cuya baca llevaba emplazados cuatro tubos con sus correspondientes granadas.La primera de ellas estalló contra la fachada lateral del citado edificio, la que da al paseo de Colón, frente al puerto de Barcelona, una zona muy frecuentada por turistas. El proyectil se estampó contra la sólida pared del Gobierno Militar y causó la rotura de los cristales de ventanas y ligeros daños materiales. Los ocupantes de los despachos próximos -el de Mayoría, ocupado por soldados, y el de un coronel- no resultaron heridos.

Cuatro minutos después, una segunda granada alcanzó su objetivo parcialmente, ya que su trayectoria fue desviada al tocar la señal del aparcamiento del Moll de la Fusta. La granada no se elevó, siguió un recorrido bajo e hirió de gravedad al motorista Daniel Sánchez, de 18 años. El joven, que recibió fragmentos de metralla en el tórax, fue operado en el hospital Clinic. Se encuentra fuera de peligro.

Heridos, de alta

Este mismo proyectil atravesó el paseo de Colón y se incrustó en la pared del Gobierno Militar. En la acera, el transeúnte Vicente Beti alcanzado por la metralla, sufrió heridas que le causaron la muerte poco después. Otros siete peatones, entre ellos un turista alemán, también resultaron heridos. Fueron trasladados al hospital del Mar y al dispensario de Perecamps. Los siete fueron dados de alta horas después.

Vicente Beti, jefe de tránsito de la consignataria de buques Consorcium Hispania Line, se dirigía a su casa para almorzar con su esposa. Fue alcanzado en pleno corazón. La metralla se le incrustó en el miocardio y murió mientras era operado en un quirófano del hospital del Mar. Su esposa, enfermera del hospital de Sant Pau, conoció la noticia tras llamar al 091, inquieta por el retraso de su marido y por las noticias del atentado en el puerto.

El alcalde Pasqual Maragall estuvo en el hospital mientras Beti era operado. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, visitó también a la familia. Salió abatido. "Admiro la valentía y la fortaleza de la hija del fallecido, que tiene 16 años y ha mostrado una gran entereza, así como el hijo, que tiene l4", dijo Pujol.

El presidente, en tono sereno, se mostró contundente. Habló de "dolor y compasión" para con los familiares y de "rabia e indignación" hacia los terroristas. Pujol recordó el asesinato del coronel Leopoldo Campos y llamó a los ciudadanos a colaborar con las fuerzas de seguridad: "Es muy importante que cualquier sospecha sea comunicada, aunque luego resulte falsa, porque de los cientos de llamadas que recibe la policía es de donde pueden salir las pistas buenas. Esto es fundamental para conseguir que los terroristas se sientan inseguros entre nosotros".

Todos los partidos políticos condenaron el atentado, con la tradicional excepción de Herri Batasuna, que responsabilizó al Estado español.

El Gobierno Civil de Barcelona y la policía daban por sentado que la autoría del atentado es de ETA, del comando Barcelona, supuestamente integrado por Felipe San Epifanio, Pipe; una segunda persona no identificada, y los dos miembros de ETA que durante el verano pasado se integraron en el comando itinerante: el francés Daniel Derguy y María Nagore Mújica.

El lanzamiento de las dos granadas se hizo con un dispositivo de retardo, lo cual podría ser la explicación del lapso de unos cuatro minutos transcurrido entre los dos disparos. Los terroristas dejaron el vehículo mal estacionado en una zona reservada y controlada de las oficinas del Puerto Autónomo. Por ello, los investigadores creen que el coche, un Seat Ibiza blanco con la matrícula falsa, fue dejado poco antes de la primera detonación. La explosión del vehículo dañó a otros 15 coches del estacionamiento, seis de los cuales quedaron carbonizados.

El atentado se produjo la víspera de la reunión de la Mesa del Pacto de Ajuria Enea, convocada para hoy por el lehendakari, José Antonio Ardanza, en la que se abordará la reinserción de presos etarras y la disposición de los socialistas vascos a tender puentes de diálogo a determinados sectores de Herri Batasuna.

El PNV sigue reclamando un impulso decidido a la excarcelación de un nutrido grupo de presos, única forma, a su juicio, de hacer ver al conjunto de los reclusos la viabilidad del proceso de reinserción. En esta línea, el ministro de Justicia, Juan Alberto Belloch, firmó un acuerdo ayer en Madrid con el consejero vasco de Justicia, José Ramón Recalde, por el que el Gobierno de Euskadi se hará cargo de la reinserción de los presos que cumplen condena en el País Vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de abril de 1994