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La enhorabuena al ganadero de un torero herido

Joaquín Núñez del Cuvillo confiesa que una de las grandes alegrías de su vida corno ganadero la vivió durante la pasada Feria de Abril, cuando fue a visitar a César Rincón a la clínica donde convalecía de la grave cornada que le había inferido un toro de su ganadería, al que le había cortado las dos orejas. El saludo del torero fue elocuente: "Enhorabuena, ganadero".Pero no era ésta la única satisfacción que recibiría este ganadero sevillano que lidia hoy en la Maestranza, y que hace sólo 12 años se dedicaba al ganado manso. Pero prefirió seguir la tradición ganadera de su bisabuelo, se deshizo de lo que tenía y compró el hierro de Jaime Osborne. No tardó en recoger el fruto de una selecta procedencia brava. "Mi ganadería", dice, "está formada por cinco ramas procedentes de Mora Figueroa: Osborne, Marqués de Dornecq, Juan Pedro Domecq, Ibarra y Torrealta; lo mejor de España".

Debutó sin fortuna en la Maestranza en 1986, se presentó en Las Ventas en mayo de 1991 y sorprendió definitivamente en 1992. En ese año triunfó en la feria de Valladolid. Volvió a Sevilla en última feria en un cartel de postín -Manzanares, Rincón y Espartaco- y triunfó. Los dos últimos cortaron dos orejas y la corrida fue premiada como la mejor de la feria por la Real Maestranza. "No fue, sin embargo", aclara el ganadero, "la mejor que lidié ese año; sólo rompieron tres toros, pero lucieron mucho en las años de Espartaco y Rincón". El colombiano resultó herido, aunque el ganadero está tranquilo "porque no me guarda rencor". Prueba de ello es que vuelve con sus toros, junto a otro torero de aquel cartel. "Eso es señal", indica, "de que estamos en el buen camino. "Nos gusta el mismo tipo de toro que a los toreros", dice Núñez, "y tratamos de conjugar bravura con nobleza y dulzura; nos gusta un toro que no es tonto, pero acude despacio a los engaños. Esa es la clave".

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