Entrevista:

"Firmamos la catedral de Salamanca con un astronauta"

Por las manos de este malagueño de 44 años, que vive desde los cinco en el foro, han pasado la mayoría de las piedras nobles de Madrid. Pero hay una obra de la que está un pelín más orgulloso: "Por lo complejo del trabajo" asegura. Se trata de la réplica de una pared de las Cuevas de Altamira, que ha realizado para una empresa japonesa reproduciendo al milímetro los relieves, las grietas e incluso la textura de la roca prehistórica. Jerónimo García fue funcionario durante 10 años, hasta que en 1981, cansado de trabajar como restaurador de caballete, pidió la excedencia y fundó Proart, una empresa de restauracion que agrupa a 25 profesionales, entre los que hay restauradores, escultores, cerrajeros, canteros y biólogos. Ha restaurado la fachada de la catedral de Salamanca, subiendo a 110 metros de altura para retocar la torre; el Casón del Buen Retiro, el Museo del Prado, el Ministerio de Agricultura y la Puerta de Alcalá. Ahora está trabajando en la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares y en el hostal de San Marcos, en León. P. ¿Qué perjudica más a la piedra madrileña?

R. La contaminación, combinada con la lluvia, forma un agua ácida que descompone a la piedra porosa.

P. ¿Cuál es la piedra más habitual en Madrid?

R. La más habitual y la que ha dado mejor resultado, y ahí está la historia, es la piedra de Colmenar, la caliza y el granito. Lo que pasa es que son piedras muy buenas, pero muy caras.

P. La catedral de la Almudena, terminada en piedra de Novelda, ¿necesitará una restauración dentro de 100 años?

R. No. La Novelda no es que sea mala, es barata y bonita, el problema es saber colocarla. Si han tomado las precauciones necesarias, que seguro que sí, no dará problemas. Un edificio es como un ser vivo, tienen que funcionar las salidas de agua, las impermeabilizaciones, estar protegido.

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P. Si la fachada de la Universidad de Alcalá, restaurada en 1914 con Novelda, estuviese en Madrid, ¿se habría caído ya?

R. Efectivamente. Hay un ejemplo muy claro, la balaustrada del palacio de Linares, que prácticamente ha habido que hacerla de nuevo. No quedaba nada y hubo que esculpirla a partir de una foto del archivo del Ayuntamiento de 1885.

P. Y a la Puerta de Alcalá, ¿qué le hizo más daño, la Guerra Civil o el agua?

R. El agua. Al monumento se le ha hecho una limpieza y un tratamiento de la piedra, pero al final lo que más va a agradecer es la sustitución de la cubierta de plomo. Había hasta una higuera.

P. ¿Los restauradores suelen firmar sus trabajos?

R. Sí. Nuestro cantero esculpió en la catedral de Salamanca un astronauta como símbolo de este siglo.

P. ¿Está justificado sustituir el original por una réplica?

R. Siempre que sea para conservar el original, la obra de arte. La Mariblanca que hay en la Puerta del Sol es una copia que hicimos nosotros. El original está en el Ayuntamiento, climatizado, y dentro de 300 años seguirá en buen estado.

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