La paz silencia los frentes bosnios

Los radicales serbios pretenden con provocaciones saber hasta dónde llega la firmeza de la ONU

ENVIADO ESPECIAL Casi cinco semanas después del final del ultimátum de la OTAN que neutralizó las armas pesadas serbias alrededor de Sarajevo, la situación militar ha cambiado de forma dramática en toda Bosnia-Herzegovina. El acuerdo de paz entre croatas y musulmanes, firmado en Washington, ha apagado, al menos de momento, frentes tan activos como los de Mostar, Gorni Vakiif, Vitez o Konjic. Las líneas de confrontación entre los radicales serbios y la Armija (Ejército bosnio, de mayoría musulmana) han reducido, en parte, su intensidad. Sólo Maglaj, cuyo cerco fue parcialmente levantado el día 20, y el enclave de Bihac registran actividad bélica. El asalto el jueves a punta de pistola de un convoy humanitario y el hallazgo de 60 piezas de artillería serbias dentro de la zona de exclusión invitan a extremar la cautela y a no proclamar la paz con precipitación. "Estamos al principio de final, pero el camino aún puede ser largo", reconocen fuentes de la ONU en Bosnia.

Los radicales serbios ya no necesitan más territorio. Una parte del 70% que controlan tendrán, posiblemente, que devolverlo. Los últimos planes internacionales de paz -el Owen-Stoltenberg y sus borradores posteriores- les otorgaban entre el 56% y el 59% del total de Bosnia-Herzegovina. El efecto del embargo económico sobre Serbia, ideólogo y suministrador de armas a las tropas de. Radovan Karadzic, el ínesperado acuerdo de paz entre croatas y musulmanes y la reacción internacional a la matanza del mercado central de Sarajevo han provocado un cambio total de decoración. La batalla se ha desplazado del frente militar al diplomático.Hilo de calma

Sarajevo, Brcko -eje del corredor de Posavina-, Zepce, Tuzla o Maglaj, sinónimos recientes de bombardeos o de ofensivas, han recobrado un hilo de calma. A Bihac, zona protegida por la ONU, le tocan, en cambio, días de paciencia. "Nuestra política es ir paso a paso", advierte el comandante Simon McDowell, portavoz de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas Unprofor en la capital bosnia; "primero fue Sarajevo; después, Mostar y Maglaj; tal vez el siguiente sea Bihac". Mientras, el enclave sufre una extraña doble ofensiva: serbia desde Grabez y de las tropas del rebelde musulmán Fikret Abdic desde el norte.

La estrategia serbia, tras superar con éxito el firme ultimátum de la OTAN, es asegurar sus posesiones, lograr la partición de Sarajevo y declararse Estado independiente, capaz de decidir con plena libertad su unión a la madre Serbia. La estrategia de Unprofor, en cambio, es evitar que un incidente concreto dinamite los avances alcanzados en el último mes y se convierta en una crisis grave, causa suficiente para ordenar un bombardeo. En el asunto de las 60 piezas de artillería serbias descubiertas en Cifluk, cerca de Visoko, un kilómetro dentro del radio de los 20 de exclusión,

Unprofor ocultó información: que los cascos azules canadienses, encargados de controlar el material, fueron mal recibidos por radicales serbios, quienes dispararon varias ráfagas por encima de sus cabezas con el fin de amedrentarles.Postura precavida

El psiquiatra Radovan Karadzic, líder de los radicales serbios, conocedor de esta postura precavida, ha iniciado una escalada de provocaciones, cada día una, para determinar con exactitud hasta dónde está dispuesta a llegar Unprofor y la propia OTAN. Primero fue el incidente de Cifluk; después; la exhibición de banderas y emblemas serbios en la limitada apertura del puente de la Unidad y Fraternidad de Sarajevo, y, a continuación, el asalto el jueves de 10 camiones de ayuda humanitaria con destino a Maglaj.

"El general Michael Rose [jefe de Unprofor en Bosnia-Herzegovina] hasta ahora ha tendido mucha suerte", advierte un alto cargo civil de la Fuerza de Protección en Sarajevo. "Todo lo que ha intentado le ha salido bien, como el partido de fútbol en el estadio olímpico de Kosevo... Veremos qué ocurre si las cosas se ponen mal", añade. El factor suerte también se resalta en su propio cuartel general: "Ha llegado en un momento justo, cuando la matanza del mercado y la reacción internacional [ultimátum] impusieron un cambio total en el escenario".

"Rose ha dado moral a la tropa", afirma un oficial de información de Unprofor. Y añade: "El gran fallo de Francis Briquemont [su antecesor en el cargo] fue politiquear, darle exceso de importancia a las negociáciones con las tres partes". Rose, en cambio, se ha centrado en aspectos tácticos, en solucionar los problemas, dejando la parte política a Yasushi Akashi, enviado especial del secretario general de la ONU, mucho más activo y eficaz que su anodino antecesor, el noruego Thorval Stoltenberg, que aún se mantiene, junto al británico David Owen, como mediador internacional. Akashi, según Unprofor, es un factor decisivo en los cambios operados en el último mes.

¿Es éste el camino hacia la paz definitiva?, se preguntan muchos. En Sarajevo, tras dos años de bombardeos indiscriminados, nadie se atreve a hacer pronósticos optimistas, pero en el Gobierno bosnio piensan que el proceso iniciado el 21 de febrero es inamovible, que es el principio del final. Otros, como Drago, un cartero jubilado que trampea cigarrillos sueltos en la calle Mariscal Tito son más pesimistas y recuerdan que la paz es mucho más que la ausencia de guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de marzo de 1994.

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