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Suráfrica liquida la 'independencia' de Bofuzatsuana

J. CARLIN / AGENCIAS Desde ayer hay un Estado menos en el mundo, si se consideraba como tal a Bofuzatsuana, sólo reconocido por Suráfrica. El Gobierno de Pretoria, bajo cuyas antiguas leyes del apartheid se declaró independiente ese territorio, se hizo con el control directo del homeland. La decisión fue tomada tras los sangrientos incidentes que costaron 70 vidas y la expulsión del poder del presidente Lucas Mangope. El embajador surafricano en Bofuzatsuana, Tjaard van der Walt, se hizo cargo de la administración. Mientras tanto, en Durban, cuatro personas murieron durante un mitin en unos enfrentamientos entre partidarios del Congreso Nacional Africano (ANC) y del partido zulú Inkatha.

Mangope, que con la bendición surafricana, ha gobernado el homeland bajo régimen de partido único desde 1977, no ha sido detenido, sino, según un comunicado oficial,. "protegido" por la Fuerza de Defensa Surafricana, por su propio bien. Según informaciones llegadas de Mmabatho, que hasta el sábado era la capital del homeland, soldados y funcionarios leales a Mangope huían en masa por temor a represalias de la población, jubilosa por el cambio de la situación. El único en lamentar la salida de Mangope fue el jefe del conservador Inkatha, Mangosuthu Buthelezi, quien aseguró que esta medida constituía "una vergüenza para África".El anuncio de toma de control de la Administración de este territorio fue efectuado poco después de la medianoche de ayer por el Gobierno surafricano y por el Consejo Ejecutivo de Transición -órgano creado con participación de la gran mayoría de las fuerzas políticas para gobernar el país hasta las elecciones de abril- después de que una delegación de ambas instituciones visitara a Mangope en la mañana del sábado para darle cuenta de que su reinado había concluido.

La delegación estaba encabezada por el ministro de Exteriores surafricano, Pik Botha, e incluía a Mac Maharaj, un alto dirigente del Congreso Nacional Africano, que preside Nelson Mandela, y al jefe del Ejército de Pretoria, el general Georg Meiring.

Todos ellos dijeron a Mangope, de 71 años, que, dado que su Gobierno había perdido el control de la situación tras los sangrientos acontecimientos del pasado viernes, el Gabinete del presidente Frederik de Klerk y el propio Consejo Ejecutivo de Transición tomarían el relevo, con el Ejército a cargo de mantener la ley y el orden. Todos los funcionarios, la policía y el Ejército del homeland tendrán garantizados sus trabajos, pensiones y salarios.

El rechazo de Mangope a garantizar una actividad política libre, a pesar de que el viernes aceptó participar en las elecciones, fue lo que precipitó la decisión del Gobierno surafricano y del ANC de dar el golpe de gracia al dictador negro.

Por otra parte, Jack Turner, jefe de la Fuerza de Defensa de Bofuzatsuana con Mangope, declaró ayer que será juzgado el policía que, el viernes en Minabatho, mató a sangre fría a dos miembros del ultraderechista partido blanco Movimiento de Resistencia Afrikaner.

Mientras tanto, en Durban, cuatro personas murieron cuando simpatizantes del partido Inkatha intentaron reventar un mitin electoral del Congreso Nacional Africano en el estadio de la ciudad. Partidarios de ambos bandos intercambiaron disparos en los alrededores del lugar.

Copyright The Independent / EL PAÍS

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de marzo de 1994

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