Expertos en televisión creen que si el público quiere 'telebasura' no se deben imponer otros gustos

Si el público quiere consumir telebasura, nadie tiene derecho a imponer de manera despótica o paternalista otros gustos más refinados. Ésta es, al menos, la opinión de algunos de los expertos que ayer comparecieron ante la Comisión Especial sobre los Contenidos Televisivos del Senado, que preside la parlamentaria socialista Victoria Camps. Según el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada Modesto Saavedra López, en la actualidad "el mercado es el rey" y los telespectadores ejercen "el derecho al voto con el mando a distancia".

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Modesto Saavedra, autor, entre otros estudios, del libro La libertad de expresión en el Estado de Derecho, manifestó que hay mucha gente que proclama estar harta de tantas escenas de violencia, de la exhibición impúdica de la vida privada de personajes más o menos famosos, de la explotación morbosa del escándalo, y de la falta de consideración y respeto hacia los menores. "Hay mucha gente que está harta, pero al mismo tiempo hay mucha más gente que gusta de consumir este tipo de productos", dijo Modesto Saavedra, quien añadió: "Esto es lo que afirman los responsables de las cadenas y también muchos demócratas convencidos, y esto es lo verdaderamente importante. Y como las empresas saben que eso es lo que gusta, siguen ofreciéndolo con la esperanza de mantener o aumentar los niveles de audiencia y vender más caros los espacios publicitarios".Para este experto en comunicación televisiva, no hay más ley que la de la oferta y la demanda. "El mercado es el rey, y el mercado extiende sus dominios sobre la información, la cultura, el entretenimiento e incluso la dignidad de las personas". Modesto Saavedra adelantó que cuando se efectúan estos reproches a los responsables de las cadenas televisivas, suelen contestar con que éstas son las reglas de la democracia y éste es el juego de la soberanía popular.

Respeto a las decisiones

"Con el mando a distancia se ejerce el derecho al voto". De esta forma, el catedrático de la Universidad de Granada está convencido de que la gente tiene la televisión que desea, y no cabe imponerle desde arriba un determinado tipo de programas ni de contenidos, "pues ello equivaldría a secuestrarle su capacidad de decisión con criiterios de excelencia propios que un sector ilustrado que no comparte la sensibilidad de la mayoría de la audiencia". Y se preguntó: "¿No estaremos incurriendo así en un paternalismo injustificado e injustificable?". Para Saavedra la cuestión está muy clara: aquéllos a quienes no les guste la programación tienen siempre la posibilidad de desconectar el aparato y dedicarse a otra cosa.

Sin embargo, el catedrático reconoció que el Estado debe poner ciertos límites para garantizar el pluralismo y la libertad de expresión. El primero de estos límites sería impedir la concentración en la propiedad de los medios, ya que, según él, el periodista que interpreta la realidad a la hora de informar no es nunca neutral. En segundo lugar, el Estado tiene que tener en cuenta que el derecho del público a recibir información no puede convertirse en un deber, "por mucho que la democracia sólo pueda funcionar como es debido bajo el presupuesto de unos ciudadanos informados y atentos a los acontecimientos".

En este sentido, insistió en que no se puede imponer a un público adulto, de manera paternalista, un tipo de contenidos, aunque éstos se identifiquen con lo que se entiende como información de calidad o de buen gusto. Por ello, Saavedra cree que los medios de titularidad pública podrían cumplir esta misión mucho más que los que necesitan sostenerse por medios económicos de libre mercado. El último límite lo constituyen las leyes, especialmente las que regulan el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

El otro experto que compareció ayer ante la Comisión del Senado fue el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Manuel Núñez Encabo, presidente de la subcomisión de Medios de Comunicación del Consejo de Europa. Núñez Encabo insistió en que la información no es patrimonio exclusivo del periodista, sino de los propietarios y editores del medio en el que trabaja, y alertó del peligro de que el poder de los medios sustituya en cierta manera a la democracia, creándose lo que él llamó "mediacracia". "Este fenómeno", manifestó, "lo estamos viendo casi todos los días en Europa", y citó como último ejemplo el caso de Berlusconi, en Italia, quien para Núñez Encabo es un ejemplo claro de "mediacracia" a través de la cual se pueden conquistar poderes en todos los campos, especialmente el político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de febrero de 1994.