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Crítica:
Crítica

Compacto

Hamlet

J. Molly (voz), Luis Tárraga (guitarra), Pedro Sánchez (guitarra), Augusto Hernández (bajo), Paco Sánchez (batería). Revólver Club. Madrid, 4 de febrero.

No quedó resquicio para el respiro. La entrada en juego de Hamlet, formación madrileña tan inquieta como voluble, abrió un tren imparable de sonido recio y compacto, contundente pero bien ejecutado. A pesar de su juventud, lleva años el quinteto dándole vueltas a un concepto general que ha experimentado casi todas las ramificaciones del rock duro. Como el género ha modificado notoriamente mentalidad e imagen en el último lustro, las distintas mutaciones de la banda han sorprendido a unos y causado recelos a otros.Sin embargo, todo hace indicar que Hamlet ha elegido la vía idónea para que transite su maquinaria de thrash metal, hardcore y rap. Sanatorio de muñecos es su tercer disco, pero es el primero del que se muestran satisfechos. Razones hay, por cuanto ofrece una panorámica pareja a su rendimiento en escena. El ritmo de concierto mantuvo alerta a una audiencia que, en su sector más juvenil, buscó la locura colectiva del asalto pacífico del escenario. Rotundo, de sonido poderoso pero no confuso, la noche contuvo la carga de intensidad que prometía.

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