Fumar da morbo; la gordura, no
Metro de Madrid. Sábado noche. En el interior del vagon, unas jovencitas van fumando. Carteles por todas partes de "prohibido fumar". Se lo digo de buenas maneras (puedo asegurarlo) y me contestan de muy malas.El resto de las personas que abarrotan el vagón se callan se limitan a mirarme de soslayo. Nadie me echa una mano. Las chicas, envalentonadas, siguen insultándome.
Por lo visto, soy yo quien las está molestando a ellas y tengo que callarme. Son jóvenes y están muy delgadas; tienen derecho a todo, y lo de saltarse las normas da mucho morbo. Claro, seguro que si fumar engordara no lo harían.
Pero, señores, el tabaco no engorda; incluso fumando mucho se pierde el apetito. Y en esta España nuestra se puede permitir todo (ética, ¿qué es eso?); pero estar gordo -y, sobre todo, gorda- es una falta imperdonable: ¡vade retro!-


























































