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Tribuna:MÚSICA: EROS RAMAZZOTTI

El novio de las fans

El romano de oro, el italiano que ha hecho resurgir las dulces melodías en la mejor tradición Cocciante o Tozzi y que ha acuñado en su persona un verdadero y espectacular fenómeno fans, llenó el Palacio de Deportes cerrando en Madrid su gira europea. Con la expectación creada por su éxito en las 55 ciudades europeas por las que ha pasado su montaje :escénico y su música, Madrid ha sido la guinda final de un cantante que llena su manga de ases para suplir sus carencias como compositor e intérprete.Eros Ramazzotti ha sido uno de los que mejor han sabido adaptarse a un espacio como el Palacio de Deportes y sonar de una manera espectacular; ha sabido rodearse de un conjunto de músicos que, cada uno en su instrumento, suponen la cátedra; sabe estar sobre el escenario humilde y sin embargo seductor y, sobre todo, ha dominado una voz nasal y entrecortada haciendo de ella mucho más de lo que materialmente es.

Eros Rarnazzotti

Eros Rarnazzotti (voz y guitarra); Graham Broad (batería); Flavio Scopaz (guitarra); Laurie Wisefield (bajo); Angelo Anastasio (bajo); Marco Forni (teclados); Marco Sabbatucchi (teclados); Andy Hamilton (saxo); Candolo Cabezas (congas), Marco D'Angelo, Alessandra Puglisi y Emanuela Cortesi (coros). Palacio de Deportes. 9.000 personas. Entradas: 3.000 y 4.000 pesetas. Madrid, 8 de enero.

Su último trabajo, Todo historias, ya ha vendido en España más de 200.000 copias, pero éste es el séptimo disco y desde que comenzó su carrera en 1984, ganando el Festival de San Remo con el tema Terra promessa, la aceptación en nuestro país siempre ha sido cálido y los brazos abiertos de sus fans le han colocado en el más preciado puesto (le las listas de ventas y del éxito. Eros Ramazzotti es uno de los cantantes más populares fuera del dominante circuito musical anglófilo y de momento gran parte del terreno le pertenece.

Gritos apasionados

Con el Palacio de Deportes lleno y entregado a la dulzura, Ramazzotti demostró ser un profesional, dominar el conocimiento de los deseos de sus seguidores, y arrasar en cada canción manteniendo en pie durante dos horas a un público liderado por fans femeninas que corearon casi todo el repertorio y que no olvidaron en ningún momento ofrecer a su ídolo profusas muestras de entrega con su gritos apasionados, que para eso son fanáticas y son quinceañeras. Eros lo sabe y, sin embargo, demostró y devolvió a sus seguidoras, en muchos momentos, algo más que su cara bortita.El escenario fue una parte fundamental de su éxito: el diseño de luces creado por Graziano Bigliardi situaba en el techo del escenario 80 espejos hexagonales que reflectaban las luces repartidas por todo el espacio. Más de 200 personas trabajaron durante el concierto para que todo funcionara, así que la imperfección resultaba casi imposible. Todo funcionó como un reloj.

Ramazzotti se entregó a su público, desplegó sus artes en la dulzura y se explayó con pasajes más duros cogiendo la guitarra en algunos temas y demostrando sus habilidades en los punteos En contra de lo esperado, cantó en su idioma, lo cual fue muy de agradecer pues sus melodías se redondean sin perder el acento original de su música. Introduciendo, sin embargo, alguna que otra incomprensible palabra en castellano, como regalo a un público entusiasta que le eligió como el último y mejor novio de las fans.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 1994