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Hormaechea pone en duda la independencia de los magistrados que deben juzgarlo por prevaricación

Juan Hormaechea, presidente del Gobierno cántabro, puso ayer en duda la independencia de los magistrados que le juzgarán por presuntas prevaricación y falsedad a partir del 2 de febrero próximo, a los que vincula con la izquierda. Del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, Claudio Movilla, resaltó la proclamación que hace de su izquierdismo y su amistad con el secretario general del Partido Socialista en Cantabria, Jaime Blanco.

Hormaechea se refirió también a Mario García Oliva, otro de los miembros de la sala, del que subrayó que, para hacer méritos y entrar en el PSOE, había tenido que "barrer" durante algún tiempo la sede de la agrupación local de la calle de Tetuán, en Santander. Hormachea salvó de sus críticas al titular de Justicia, Juan Alberto Belloch: "Yo deseo que el talante liberal que demuestra el ministro se afiance con la implantación en España de los jurados".El jefe del Ejecutivo autonómico recordó que García Oliva, ex senador socialista y ex presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara alta, le había comentado que para ingresar en las filas del partido socialista le hicieron barrer varios días, antes de extenderle la ficha, el local de la calle de Tetuán. "Con estos antecedentes", precisó Hormaechea, "está claro que no serviría para jurado en Estados Unidos".

En sus críticas contra el presidente de la sala, Hormaechea se refirió incluso a la Guerra Civil: "Claudio Movilla siempre proclama su izquierdismo. Yo no sé si tales convicciones políticas en 1936 -eso tendría que contestarlo él- hubieran sido móvil suficiente para tirar a la gente por el faro del cabo Mayor [aludiendo a presuntas atrocidades cometidas en Santander durante la guerra civil]. Aquí, desde luego, hubo quienes, movidos por sus ideales de izquierdas, arrojaron a la gente por aquellos acantilados. Tendría que contestarlo él, pero eso ¿qué plantea?".

Claudio Movilla calificó ayer de "vergonzosas" las acusaciones de Hormaechea al poner en duda la independencia de los jueces. "Revelan una catadura moral que yo no desearía para un presidente de una comunidad autónoma. Ningún derecho tiene Hormaechea a poner en duda la Independencia de un tribunal, al margen de la ideología de sus componentes. Recordar penosos episodios de la guerra civil, transcurridas ya tantas décadas desde su término, me parece una actitud penosa y miserable", dijo Movilla.

Sólo 24 horas antes de las declaraciones de Hormaechea, Claudio Movilla había anunciado que el juicio a Hormaechea "será un proceso penal para juzgar a unas personas acusadas de supuestos delitos, sin que se pretenda hacer ningún tipo de valoración política sobre la gestión del señor Hormaechea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1993

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