Carlos Maurras, 9
Hace unos días, el concejal de la Junta Municipal de Chamartín respondía a Leguina en un artículo denominado Maurras no es el problema. Se refería al político Carlos Maurras, que dio nombre a una calle de Madrid, y en él se cita a los vecinos de dicha calle afectados por un problema, especulativo en muchos casos, denominado aluminosis. Como vecino del mismo bloque, lamento decirle que hasta la fecha la actitud del Ayuntamiento ha sido, como poco, ambigua por los siguientes motivos:
1. El estudio que hace una empresa especializada por encargo del departamento de edificación deficiente es realizado en absoluto secreto.
2. El informe que dicha empresa realiza, y que a juicio de expertos en cemento aluminoso no es preocupante, es interpretado por dicho departamento, según la propiedad, como "... un mal incurable...", sin desmentido oficial posterior. (Véase, entre otros, EL PAÍS del 4 de abril de 1993, donde se habla de desalojo).
3. Curiosamente, el edificio sito en Carlos Maurrás, 9, construido a la vez y con los mismos materiales, pero en la actualidad de distinto propietario, está exento de aluminosis.
4. Actualmente se realizan obras de reforma en varios locales que afectan a las estructuras de los edificios, sin proyecto, ni dirección técnica, ni licencia de obras, y que denunciadas en el mes de julio continúan con absoluta normalidad (uno de ellos, ya abierto al público).
Señor Cantos, no utilice políticamente un problema que afecta a más de 300 familias, y que desde sus inicios ha estado rodeado por el desconocimiento, los intereses ocultos y las declaraciones, desafortunadas a mi entender, de algún técnico municipal. Ése sí es el problema.-


























































