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REPORTAJE

Las comunidades valona y flamenca se dan mutuamente la espalda

Barcelona
El anteproyecto de reforma de la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña introduce cambios en lo que se refiere a la lengua de enseñanza en esta comunidad. Se traslada a la enseñanza el principio de que el catalán, como lengua propia de Cataluña, lo es también de la enseñanza y es la que se utilizará normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje. Los niños que tengan dificultades de comprensión del catalán tienen derecho a una atención personalizada hasta alcanzar un dominio suficiente en esa lengua. Está por determinar qué uso se hará del catalán y del castellano como lengua vehicular a medida que se introduzca la reforma educativa de la LOGSE. EL PAÍS inicia hoy un informe sobre cómo se resuelve esta cuestión en países con más de una lengua, como Bélgica, Italia, Canadá y Suiza.

La ley de 1963 sobre el régimen lingüístico en la enseñanza de Bélgica, aún vigente aunque con incorporaciones posteriores, culminó el proceso de territorialización lingüístico-escolar iniciado ya en la ley de 1932, pero es más rigurosa que esta última.La lengua de la enseñanza en las guarderías y en las escuelas de enseñanza primaria, media, normal, técnica, artística o especial, tanto de centros públicos o libres (privados y municipales) subvencionados o reconocidos por el Estado, es, sin ninguna excepción, el flamenco en la región flamenca del país, el francés en la región valona y el alemán en los municipios de expresión alemana. Se implanta así el unilingüismo más absoluto y la lengua de la enseñanza se rige exclusivamente por el principio de la territorialidad lingüística.

La ley fijaba de forma definitiva la frontera lingüística entre belgas de habla francesa (valones) y de habla neerlandesa (flamencos), que dejaba de depender del resultado de los censos lingüísticos, que quedaron prohibidos a partir de entonces. De esa forma, los cambios lingüísticos que se produzcan en los municipios ya no pueden tener influencia alguna sobre el régimen de la lengua escolar.

La excepción de Bruselas. En el distrito o región lingüística de Bruselas capital (donde coexisten valones y flamencos), la ley de 1963 mantiene el mismo régimen vigente desde 1932 para la aglomeración bruselense: la lengua de la enseñanza es la materna o usual del niño. No se puede optar por la lengua de la otra comunidad.

El jefe de familia debe hacer una declaración de cuál es la lengua materna o usual del hijo que quiere matricular. Una declaración que es severamente comprobada por la autoridad. Puede haber sanciones si es falseada.. La ley admite que en un mismo centro pueda haber una sección flamenca y una sección valona, pero en ese caso no pueden depender de una misma dirección.

Municipios fronterizos. La legislación de 1963 modifica radicalmente el régimen lingüístico de las escuelas de la frontera lingüística vigente desde 1932. En estos 25 municipios se establece una territorialización mitigada al abandonar el régimen de la lengua materna o usual que les correspondía anteriormente. Desde 1963, la enseñanza debe impartirse en la lengua propia de la región a la cual pertenezca cada municipio, aunque en la etapa preescolar y primaria puede darse en una lengua nacional diferente de la propia de la región si es la materna del niño y si lo solicitan 16 padres y a cuatro kilómetros no haya ninguna escuela en que se enseñe en la lengua solicitada por los padres. También es un requisito que los cabezas de familia residan en uno de esos municipios.

La enseñanza secundaria, en cambio, debe impartirse en la lengua de la región, aunque se admite que algunas materias pueder darse en la segunda lengua.

Municipios 'especiales'. Los seis municipios de la periferia bruselense llamados municipios con facilidades, que pertenecen a la región flamenca, disfrutan de un estatuto especial. La norma general es que la enseñanza debe impartirse en lengua neerlandesa, pero en las etapas preescolar y primaria puede ser en la otra lengua nacional (francés) a los niños de lengua materna o usual francesa, siempre, y cuando el jefe de familia resida en uno de esos municipios y lo pidan 16 jefes de familia que residan en uno de esos municipios.

No se aplica aquí la enseñanza en la etapa de secundaria de un cierto número de materias en la segunda lengua. O dicho de otra forma: no hay enseñanza en francés en secundaria.

En resumen: si los padres de niños de lengua materna o usual neerlandesa que viven en Flandes desean que sus hijos asistan a escuelas francesas, o se desplazan a una escuela situada en Valonia o los matriculan, si las hay en Flandes, en una escuela libre en lengua francesa, pero que en ese caso ni estará subvencionada ni será reconocida. Lo mismo ocurre con el caso recíproco de una familia francófona que quiera que su hijo estudie en neerlandés.

Todo este régimen tiene excepciones en las guarderías y escuelas primarias sólo accesibles para hijos de militares acantonados en una región lingüística distinta a la suya; en las escuelas vinculadas como sección didáctica a una universidad, accesibles sólo para hijos de profesores, personal de la universidad y alumnos cuya lengua materna sea distinta de la lengua de la región donde radique la universidad, y para niños extranjeros, de familias cuyo cabeza de familia trabaje para organismos internacionales y embajadas.

La región alemana. En la región germanófona la lengua de enseñanza es el alemán, pero con un régimen parecido a los municipios de frontera lingüística: enseñanza en lengua materna para la minoría francófona y, además, posibilidad de enseñanza bilingüe desde tercero de primaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1993