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Los obispos acusan a la televisión de estimular la sexualidad infantil y la cultura del éxito

La Conferencia Episcopal envía al Vaticano un informe sobre la familia en España

Un enano cabezón se vuelve loco cuando consigue ver el color de las bragas de sus compañeras. Las presentadoras de los programas infantiles transmiten un modelo de mujer bella y sexy al que las niñas querrán parecerse. La televisión ha sustituido a la familia en la transmisión de comportamientos y valores socioculturales. Y los niños ven estimulada precozmente su sexualidad. Son algunas apreciaciones recogidas en el informe Situación de la familia en España, enviado por la Conferencia Episcopal Española al Vaticano con motivo de la celebración, en 1994, del Año Internacional de la Familia. El texto denuncia, asimismo, la escasa protección que la legislación española hace de la familia.

El documento, hecho público ayer en conferencia de prensa, pasa revista a la situación de la familia en España, mostrándose especialmente crítico con los medios de comunicación, especialmente con la televisión, que "está ocupando la función transmisora de comportamientos y valores socioculturales que desempeña la familia".El informe, de la subcomisión episcopal de Matrimonio y Familia, aborda los valores y mensajes que transmiten las televisiones en los programas infantiles. Hay, según dice, una incitación precoz a la sexualidad y excesivas referencias al sexo. Y pone ejemplos: "En la serie de animación Chicho Terremoto (Antena 3), un enano cabezón se vuelve loco cuando consigue ver el color de las bragas de sus compañeras". Otro: "Las presentadoras de los espacios infantiles son estupendas mujeres, muy sexies y de magro vestuario... Ellas fijan modelos en las niñas -todas quieren parecerse a ellas- y despiertan un deseo en los niños que establecen la relación chico-chica en una relación frívola de 'pellizco en el culo'. Las presentadoras juegan con ambigüedad y seducción sobre el tema utilizando con descaro su cuerpo".

"Estupidez supina"

Las series y películas de la programación infantil, añade el texto, están cargadas de violencia y agresividad, de competitividad y lucha -se transmite una "Cultura del éxito total a costa del enemigo"-, cuando no de mundos idílicos, de fantasías alejadas de la realidad española. Esto ocurre, según cita el informe, en series como Melrose Place y Sensación de vivir, series que incitan "al consumismo, que difunden modelos de belleza irreal y valores alienantes que calan en unos adolescentes inmaduros".Los programas en que la familia aparece como protagonista activa, y cita a Queridos padres y Su media naranja, "se reducen a concursos de una estupidez supina". No mejor parados quedan los culebrones, "con una oferta diaria de ¡11! distintos y en horarios compatibles". "Basan su éxito en el morbo de relaciones incestuosas, adulterios, hijos bastardos, infidelidades continuas y pasiones descarnadas llevadas hasta sus últimas consecuencias. El bombardeo de este tipo de relaciones", valora el texto, "hace que el espectador asuma dichas relaciones como algo habitual y termine aceptándolas".

El rapapolvo afecta también a Farmacia de guardia, la serie de producción española más galardonada y con mayor audiencia en los dos, últimos años. "En la serie se dan situaciones actuales que tratan temas como la defensa del uso del preservativo, el sida o el racismo dentro de un espíritu 'tolerante y progresista, en palabras de su director, Antonio Mercero", cita el documento. Pero lo que más parece preocupar es que la serie esté protagonizada por "una familia de padres divorciados que mantienen excelentes relaciones".

El documento también arremete contra la denominada prensa del corazón, "revistas que son leídas por todos los miembros de la familia (cosa que no ocurre con los periódicos), que transmiten diferentes modelos de conducta sexual y familiar". "En un mismo ejemplar", cita como ejemplo, "aparecen reportajes sobre familias en las que viven juntos abuelos, padres y nietos, parejas de homosexuales que piden una niña en adopción, el sexto matrimonio de una actriz, el enésimo romance de la princesa tal, el nacimiento del hijo de una condesa divorciada que no desea revelar el nombre del padre...". En suma, sintetiza, presentan a personajes ilustres o famosos con vidas plagadas de divorcios o infidelidades que lucen joyas y vestidos de lujo y transmiten unos valores basados en la "vida fácil, el éxito, el dinero, el poder, el sexo y, sobre todo, unas relaciones livianas, carentes de compromiso y responsabilidad". Sobre el resto de la prensa destaca el alto porcentaje de informaciones relacionadas con sucesos "dramáticos, morbosos o truculentos que tienen a la familia como protagonistas".

El documento, cuya presentación estuvo presidida por el obispo de Osma-Soria, Braulio Rodríguez, considera positiva la incorporación de la mujer al mercado laboral, pero reclama leyes que faciliten su maternidad: 'Trabaja es de 16 semanas, cuando en varios países europeos se extiende al primer año de vida del niño". Asimismo, se reconoce que aumenta entre los católicos la aceptación del divorcio, el aborto, las relaciones prematrimoniales o el preservativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 1993