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El diagnóstico tardío, consecuencia de una oncología mal enseñada

La formación de las facultades en la especialidad es muy precaria

Hasta un 301% de los melanomas mortales podría evitarse si se hubiera sabido distinguir a tiempo que aquella peca o aquella mancha eran un cáncer de piel. Y muchos médicos no sólo no advierten a sus pacientes sobre la relación entre el cáncer de pulmón y el tabaco, sino que ellos mismos fuman durante la consulta. Entre estos dos ejemplos hay una relación: las carencias que actualmente tiene la oncología en los estudios de medicina. De 17 facultades españolas consultadas, sólo en cinco los estudiantes se examinan de oncología.

Un estudio efectuado en el hospital Clínico de Barcelona sobre 960 enfermos de cáncer de pulmón reveló que, cuando llegaron al centro, sólo el 28% de ellos tenía el tumor en fase todavía extirpable. El resto ya no tenía ninguna posibilidad de tratamiento curativo. La dispersión de los estudios de oncología entre las diferentes especialidades médicas y la ausencia hasta ahora de una materia troncal común y obligatoria ha hecho que la mayoría de los médicos salgan de las facultades con el título en la mano y un conocimiento más que precario, fragmentado e inconexo sobre una de las dos principales causas de mortalidad, el cáncer. Decanos y representantes de 17 facultades españolas reunidos recientemente en Barcelona coincidieron en la necesidad de subsanar estas carencias con urgencia."En los hospitales todavía vemos demasiados enfermos que vienen con un gran retraso en el diagnóstico. Y esto es muy grave porque, en el cáncer, el pronóstico depende del tiempo de evolución del tumor", afirma Jordi Estapé, catedrático de Oncología Médica de la Universidad de Barcelona y responsable de coordinación oncológica del hospital Clínico de Barcelona.

Pesimismo

"La primera consecuencia de esta falta de conocimientos es el pesimismo", afirma Jordi Estapé. "El médico general tiende a ver el cáncer con una mentalidad de fracaso y eso le lleva a la pasividad y a no valorar suficientemente el diagnóstico precoz". A la insuficiente formación de base hay que añadir una nula formación continuada, lo que hace que muchos médicos ni siquiera conozcan las nuevas posibilidades, terapéuticas.Los defectos en la enseñanza de la oncología no son un problema exclusivamente español. Un estudio realizado recientemente en el marco del programa Europa contra el Cáncer ha revelado que sólo un 40% de las facultades de Medicina tienen estudios específicos de oncología. En el resto se estudia únicamente como un apartado más de cada especialidad. En España, todas las facultades deben introducir progresivamente a partir de este curso la asignatura de oncología clínica con carácter obligatorio, pero ni siquiera existe un consenso sobre qué debe incluir esta materia. Ni a quién deben dirigirse los estudios. "¿Enseñamos a futuros especialistas o a médicos de cabecera?", se pregunta el profesor Estapé. El problema seplanteó ya en una reunión europea celebrada en Bonn (Alemania) en 1988, pero no se fue más allá de la definición de unos contenidos básicos. Está claro, sin embargo, que la prevención del cáncer depende, sobre todo, de los médicos de cabecera. Para Estapé, la formación del médico generalista debe hacer especial hincapié en la sintomatología de los tumores más frecuentes.

Los médicos deben convertirse en agentes de salud procurando un diagnóstico precoz.

"El médico de cabecera tiene que conocer qué mujeres tienen mayor riesgo de sufrir cáncer de mama, para que se sometan a una mamografía preventiva", cita el profesor Estapé a modo de ejemplo. "Lo mismo que el cáncer de próstata. Muchas veces se diagnóstica demasiado tarde, cuando es posible hacerlo en un estadio muy temprano mediante un simple tacto rectal. A partir de los 40 años debería hacerse un tacto cada año por lo menos. El problema es que muchos médicos no saben hacerlo. Como muchos médicos tampoco saben que la alternancia frecuente de diarreas y estreñimiento puede ser un síntoma de cáncer de colon, un tumor de incidencia creciente que se da tanto en mujeres como en hombres".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1993