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RELEVO EN LA DIRECCIÓN DE UGT

Redondo anuncia su retirada y sugiere tres 'delfines'

La marcha del líder de UGT y de José María Zufiaur abre una nueva etapa para el sindicato socialista

En UGT empezó ayer una nueva etapa. Tras 18 años al frente del sindicato, Nicolás Redondo anunció su retirada, que se hará efectiva en el congreso de abril, al igual que la marcha de José María Zufiaur, su mano derecha. Para facilitar el relevo, Redondo sugirió ayer tres nombres de delfines: Antón Saracíbar; Manuel Fernández, Lito, y Alberto Pérez. El líder de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, afirmó que la retirada de Redondo "no pone en peligro la unidad de acción ni las negociaciones del pacto social".

Nicolás Redondo dejará en abril la secretaría general de UGT y no aceptará ningún cargo honorífico. Ayer, a las 9 de la mañana, lo anunció ante la ejecutiva de UGT y una hora después, ante el comité confederal. Lo había decidido hace año y medio y sólo se lo había comunicado a José María Zufiaur, a su hijo y a algunos amigos íntimos "para no abrir el melón" de la sucesión. Zufiaur también se marcha en abril y la salida de los dos dirigentes abre, sin duda, una nueva etapa para el sindicato con muchas incertidumbres.Ayer, Redondo, despejó en cierta manera la incógnita de su sucesión al afirmar que no hay tantos candidatos como se cree. Sugirió únicamente estos tres nombres: Antón Saracíbar, Alberto Pérez y Manuel Fernández Lito. El heredero "saldrá elegido como resultado de una decisión democrática", según palabras de Redondo. Y el proceso durará seis meses hasta el congreso confederal, que se celebrará en Madrid entre los días 7 y 10 de abril. El consenso se debe producir así: "Yo mismo lo hablaré con algunos miembros de la ejecutiva y en reuniones con las federaciones para ver quién tiene más papeletas".

Antes de decidir finalmente su retirada, Redondo ha sopesado las peticiones que le habían hecho algunos dirigentes para que permaneciera al frente de UGT durante un periodo transitorio, en tanto se precisaba más la figura del heredero.

Otros dirigentes también le habían recordado que UGT tiene que afrontar el próximo año -en el otoño de 1994- unas nuevas elecciones sindicales y que la central va a introducir profundos cambios para dar más poder a las federaciones en detrimento de las uniones territoriales.

Razones de edad

Pero finalmente el dirigente ugetista ha decidido que la edad -tiene 66 años- es algo que no puede ignorar. "Yo tengo un cierto sentido de no caer en el ridículo. A quien no se quiere marchar, es el propio tiempo el que lo margina", decía ayer ante la Prensa.Tal y como había anticipado, el secretario general de UGT ha comunicado su decisión "en el momento y en el lugar adecuados". Exactamente seis meses antes del congreso confederal, un periodo que considera prudente para preparar los debates y conformar la nueva ejecutiva.

Su intervención se inició con estas palabras: "En este comité confederal que tiene por finalidad principal convocar el próximo congreso considero que es el momento de comunicaros y de hacer pública mi decisión de no presentarme a la reelección para un nuevo mandato. La razón de esta decisión que ahora os anuncio es simple y única: la edad. Hacer normal en la vida del sindicato lo que es normal en la vida laboral. Y, además, facilitar así un relevo generacional que es siempre un importante factor para aportar nuevo rigor a las organizaciones".

Más adelante habló de su sucesión y afirmó: "Tenemos seis meses por delante para preparar el congreso para fraguar también la nueva ejecutiva y determinar quien la vaya a encabezar. Esta organización tiene las ideas bastante asentadas y los procedimientos democráticos probados a lo largo de más de cien años de historia. De manera que estoy absolutamente convencido, como vosotros, de que lo vamos a hacer con inteligencia y con consenso".

Los 130 componentes del comité confederal ugetista reaccionaron con un profundo silencio. Para muchos fue una sopresa y esperaban que su secretario general abriese un periodo de transición hasta que se resuelvan los interrogantes del pacto social, la crisis de las empresas del sindicato y la propia sucesión de Redondo.

La marcha de Zufiaur

La marcha de Zufiaur era aún más inesperada, porque, pese a sus muchos detractores, se le consideraba uno de los más firmes candidatos a la secretaría general. El anuncio de su retirada hace más fácil ahora el consenso sobre el futuro líder ugetista.Después de intervenir ante el comité confederal, Redondo llamó por teléfono al líder de CC OO, Antonio Gutiérrez, para comunicarle su próxima retirada. En cambio no se puso en comunicación con Felipe González, secretario general del PSOE -partido en el que Redondo es ahora un simple militante-.

El todavía líder de UGT no tiene "ni idea" de cómo sentará en el partido socialista su marcha. "Uno se alegrará", dijo, "que es mi hijo [secretario general de los socialistas vizcaínos]". Respecto a los demás, cree que "habrá de todo".

Además de hacer público que iba a llamar a Antonio Gutiérrez, subrayó sus buenas relaciones con el secretario general de Comisiones. "Para mí", dijo, "es más fácil conectar con Antonio Gutiérrez que con Marcelino Camacho".

Pese a esas buenas relaciones, Redondo no cree cercana la fusión de UGT con CC OO. "La unidad orgánica va a ser dificil, al margen de quien dirija en el futuro la UGT, pese a que es verdad que las relaciones personales influyen mucho en las relaciones entre los sindicatos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de octubre de 1993