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Yeltsin acepta que la Iglesia medie con el Parlamento

El patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Alexis II, dio una ocasión de salvar la cara a los dirigentes políticos al ofrecer sus buenos oficios de mediador, que fueron aceptados por todos los protagonistas del drama, incluido el presidente Borís Yeltsin. El líder ruso recibió ayer a Alexis II en el Kremlin y confirmó al alto dignatario que aceptaba su misión mediadora. Como representantes para las conversaciones en el monasterio de San Danílov, la sede de la Iglesia ortodoxa rusa, el presidente designó al jefe de la Administración, Serguéi Filatov, y al primer viceprimer ministro, Oleg Soskovets.

Alexis II se había entrevistado el miércoles con el presidente del Tribunal Constitucional, Valeri Zorkin, y debía hacerlo ayer con una delegación de dirigentes regionales de Rusia, que se reunieron en Moscú bajo los auspicios del Tribunal Constitucional al verse privados del acceso a la asediada Casa Blanca (la sede del Parlamento).A la reunión asistieron dirigentes de 62 territorios del Estado (del total de 89 que integran la Federación), que en su inmensa mayoría representaban a los órganos legislativos. Los barones regionales, visiblemente molestos por las dilaciones de Borís Yeltsin para convocar el Consejo de la Federación (el organismo que reúne a los dirigentes de los territorios rusos) dieron un ultimátum al presidente y fundaron un organismo alternativo con el nombre de Consejo de Sujetos [entidades territoriales] de la Federación.

El viceprimer ministro, Serguéi Shajrái, intentó ayer en vano neutralizar las iniciativas de los barones regionales, alegando que la mayoría de los reunidos representaban al poder legislativo, pero no al poder ejecutivo.

Los líderes provinciales exigieron el fin del bloqueo de la Casa Blanca antes de la medianoche de ayer, la vuelta a la situación legal que existía el 21 de septiembre, y las elecciones anticipadas del presidente y del legislativo en el primer trimestre de 1994. De no ser así amenazaron con tomar medidas políticas y económicas. Asimismo, exigieron el control del proceso electoral y el acceso a los medios de comunicación gubernamentales, que han mostrado un tendencioso sesgo a favor de la presidencia.

Sólo manda en Moscú

El presidente del Parlamento, Ruslán Jasbulátov, aprovechó el pronunciamiento de los líderes regionales para manifestar que "Borís Yeltsin ya sólo manda en Moscú". Posteriormente, 20 dirigentes regionales accedieron a la sede del Parlamento y se entrevistaron con Ruslán Jasbulátov, según informó Interfax.

Durante la jornada de ayer continuó la pugna entre el equipo presidencial y los representantes del Parlamento sobre los términos del acuerdo para desactivar el foco de tensión que supone la Casa Blanca. Lejos del Parlamento, en la plaza Pushkin, tres personas resultaron gravemente heridas cuando se enfrentaron con la policía que intentaba impedir la distribución de octavillas favorables a los líderes del Parlamento, según la cadena de televisión rusa Ostankino.

Serguéi Shajrái insistía en la entrega de las armas por parte de quienes permanecen en el interior del Parlamento como condición para el levantamiento del cerco. Estos términos no eran aceptados por los dos jefes de las cámaras, Ramazán Abdulatipov, y Beniamin Sokolov.

El miércoles, estos dos funcionarios conversaron con el jefe del Gobierno, Víctor Chernomirdin. Abdulatipov y Sokolov sugerían que Chernomirdin había mostrado una actitud más predispuesta al diálogo que el ministro del Interior, Víctor Yerin. Esta situación aparentemente se corrigió a lo largo de la jornada, tal como indicaba el hecho mismo de que el presidente Yeltsin aceptara la diplomacia del monasterio San Danílov.

A pesar de que Shajrái intentó minimizar ayer la importancia de la reunión de los barones regionales, éstos podrían bloquear el proceso electoral de no llegarse ahora a un compromiso con ellos. El consejero presidencial, Serguéi Stankevich, sugirió ayer que casi todo lo que se refiere a las elecciones presidenciales y parlamentarias es negociable, pero la disolución del Sóviet Supremo y el Congreso es inapelable.

En los esfuerzos pacificadores, el patriarca tomó el relevo de quienes habían fracasado anteriormente como mediadores, al convertirse en parte del conflicto. El presidente del Tribunal Constitucional, Valeri Zorkin, ha sido invalidado por la desconfianza que suscita en el presidente Yeltsin. Los territorios rusos, por su parte, están divididos y tienen sus propios intereses en juego. El patriarca representante de la comunidad religiosa más extendida en Rusia parece estar fuera de toda sospecha, aunque Jasbulátov puntualizó que, en la mediación, tal vez debería haber participado un musulmán.

Carta al patriarca

En una carta enviada al patriarca, el vicepresidente Alexandr Rutskói, le aseguró que "como creyente y como ciudadano de Rusia" investido de amplios poderes haría todo lo posible para "superar la crisis con métodos políticos pacíficos". Rutskói se declaraba en su texto "partidario incondicional" de los esfuerzos mediadores.

El vicepresidente se mostró dispuesto a almacenar las armas que existen en el edificio del Parlamento y a invitar a observadores a contemplar la operación. El día anterior, se había dirigido a la Organización de las Naciones Unidas, pidiéndoles que utilizaran su autoridad para impedir una "ajuste de cuentas sangriento" con el Parlamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 1993

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