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Dos muertos en combates a tiros entre huelguistas y policías en Managua

Un jefe policial y una mujer murieron el martes en Managua, capital de Nicaragua, como consecuencia de violentos disturbios callejeros. Esta vez, el enfrentamiento se produjo entre policías y transportistas en huelga, alentados por el ex presidente Daniel Ortega. Una huelga salvaje en el transporte ha bastado para poner de nuevo al rojo vivo la ya de por sí grave situación en este país centroamericano, aún no repuesto de los sangrientos sucesos de Estelí y de la bochornosa crisis de los rehenes.

El dirigente sandinista Daniel Ortega, uno de los principales impulsores de esta huelga, llamaba ayer asesino al Gobierno de Violeta Chamorro y le culpaba de lo sucedido. Era su rabieta personal tras comprobar que la huelga salvaje que desde el lunes sufre el país se ha saldado de momento con dos muertos y un número no determinado de heridos, además de llenar Managua de incendiarios, enmascarados y francotiradores.El Gobierno aceptó ayer negociar con los transportistas para que concluya la huelga. La presidenta Violeta Chamorro regresó ayer de una cumbre centroamericana en Guatemala.

Uno de los muertos es el subcomandante de policía Saúl Alvarez, que recibió varios disparos desde una barricada. Entre los heridos figura también el jefe de policía Sergio Cáceres. Ronelda Martínez, la mujer muerta, fue sorprendida por un intercambio de disparos entre manifestantes y policías.

El conflicto que ha originado estos incidentes se venía gestando desde hace varias semanas. El Gobierno, agobiado por la falta de liquidez y temeroso de que cualquier desajuste económico le cree problemas con los organismos de crédito internacionales, decidió imponer un nuevo impuesto sobre tenencia de vehículos, que oscila entre los 25 y los 500 dólares (de 3.250 a 65.000 pesetas), según la cilindrada.Castigados por los impuestos

Esto provocó la ira del sector del transporte, que se considera doblemente castigado por este tipo de impuestos y por los precios de la gasolina, últimamente incrementados en un 25%. La protesta se venía gestando desde hace varias semanas, pero el domingo Daniel Ortega, convertido ahora en el azote de la presidenta Barrios de Chamorro y su Gobierno, se hizo eco del descontento y convocó a los afectados a ocupar al día siguiente las calles en señal de protesta.

El liderazgo del conflicto por parte de Ortega le ha dado un tono político del que carecía inicialmente y lo que en un principio era una protesta laboral se ha convertido en un nuevo motivo de zarandeo del Gobierno por parte del sandinismo, que ha vuelto a salir a la calle con armas de guerra.Pese a que ya el lunes, primer día de huelga, hubo heridos de bala por enfrentamiento, el mayor incidente se produjo a las 11 de la mañana (18.00 horas de Madrid) del día siguiente cuando la policía, integrada por cuadros y agentes de origen sandinista, se vio obligada a limpiar la avenida que conduce al aeropuerto.

Cuando la policía comenzó el desalojo de los huelguistas con el empleo de gases lacrimógenos, se abrió fuego desde una barricada, lo que originó un intenso tiroteo que concluyó con el saldo de dos muertos y varios heridos. Casi al mismo tiempo y en otros puntos de la ciudad la huelga salvaje llevó a jóvenes sandinistas, a los que se sumaron desempleados y otros descontentos, a provocar desmanes y levantar barricadas, lo que provocó el pánico entre la población.

Horas después de estos incidentes, saldados con casi 200 detenidos, Daniel Ortega eligió Radio Ya, controlada por el Frente Sadinista, para culpar a la presidenta y a su yerno, el ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, de lo sucedido, advirtiéndoles, además de llamarles asesinos, de que pueden llevar al país a un baño de sangre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de septiembre de 1993

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