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El SME y la convergencia agravaron la recesión en España

España y otros pequeños países de la CE, Bélgica y Dinamarca, han sido los más perjudicados por la inestabilidad del Sistema Monetario Europeo (SME) y la rigidez de las políticas de convergencia que han agravado, según el FMI, su situación de recesión económica y de fuerte desempleo. La economía española registrará este año una caída del PIB del 0,6%, frente al 1,1% de crecimiento en 1992.

El World Economic Outlook del segundo semestre de 1993, presentado ayer en Washington, analiza en profundidad la tormenta monetaria de los últimos doce meses en Europa, así como las consecuencias de la política monetaria alemana, que han contribuido a que la CE vaya a registrar una caída del 0,2% del PIB este año. Añade, además, el FMI que todas las perspectivas de recuperación económica en Europa a corto plazo dependen de la definición de una nueva mezcla de políticas económica y monetaria, que pasa por nuevas rebajas de los tipos de interés en Alemania.

Al analizar las perspectivas económicas europeas, los expertos del FMI llaman la atención sobre los efectos negativos sobre el crecimiento económico y el empleo que han tenido en España los altos tipos de interés en Alemania y las necesidades de políticas de convergencia. El informe se refiere también a la baja competitividad de la economía española, que le ha obligado a devaluar tres veces la peseta en los últimos doce meses.

Respecto a la decisión del pasado 2 de agosto de ampliar al 15% la banda de fluctuación de las divisas del SME, el FMI lo considera positivo como solución de emergencia para estabilizar el sistema, y no se atreve a aconsejar cuándo se debería volver a las bandas anteriores.

En lo que sí insisten los analistas del FMI es en la necesidad de continuar reduciendo los tipos de interés en Alemania, que permita bajarlos en Francia y el resto de los países comunitarios y ayude a reactivar sus economías. Esta rebaja debe plantearse de forma concertada, para que no suponga nuevos riesgos de desestabilización de los mercados de cambios, que a larga afectarán negativamente al crecimiento. Según este organismo internacional, de nada servirán las políticas de convergencia, ni los esfuerzos por crear empleo si no se consigue un equilibrio entre las políticas económica y monetaria en todos los países comunitarios.

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