Acuerdo entre Israel y la OLP sobre Gaza y Jericó

Los 'duros' de ambos bandos multiplican los ataques al plan de autonomía

J. C. GUMUCIO AGENCIAS Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) han llegado a un acuerdo de principio sobre una autonomía limitada para la franja de Gaza y Jericó (en la Cisjordania ocupada), según confirmaron ayer fuentes del Gobierno israelí. De acuerdo con el plan, Israel mantendrá su responsabilidad en materias de seguridad y asuntos exteriores. Las mismas fuentes indicaron que el acuerdo "refleja únicamente las grandes líneas, ya que los detalles tienen que ser todavía discutidos por las partes". El Gobierno israelí se reunirá hoy precisamente para dar luz verde al acuerdo. En Túnez, el jefe de la OLP, Yasir Arafat, afirmaba anoche que la causa palestina se encuentra "en un momento histórico", y en Washington, el presidente Bill Clinton aseguraba que se encontraba "lleno de esperanza" ante el inicio, mañana, de una ronda decisiva de las conversaciones de paz.

El plan que otorga la autonomía a los palestinos de Gaza y Jericó podría ser firmado "en los próximos días", recalcó anoche en Túnez el portavoz de la OLP y miembro del Comité Ejecutivo de la organización, Yaser Abed Rabbo. Arafat, por su parte, se entrevistó precisamente ayer con el primer ministro tunecino, Zine Al Abidine Ben Ali, para explicarle el contenido de dicho plan. Fuentes palestinas aseguraron anoche que Arafat había mandado a la delegación palestina a Washington con la instrucción de llegar a un acuerdo sobre este proyecto.Del lado israelí también, el ambiente parecía ayer propicio a las grandes decisiones. El primer ministro, Isaac Rabin, convocó una reunión extraordinaria del Gabinete para hoy con el fin de pronunciarse sobre el plan, mientras se confirmaba la presencia en Washington de un alto funcionario del Gabinete, Simon Sheves, director general de la Presidencia, para ultimar los detalles del texto.

Según fuentes consultadas por la agencia France Presse, Israel presentará a los palestinos tres documentos: el primero define el marco del régimen de autonomía para Gaza y Jericó, que tendrá una duración de cinco años y podrá aplicarse apenas firmado.Este documento, sin embargo, no menciona los límites fronterizos exactos de la zona que gozará de autonomía.

El segundo texto evoca, sin muchos detalles, los puntos conflictivos, como la cuestión de la parte oriental de Jerusalén, que Israel pretende conservar, o la necesidad de un "nuevo despliegue" de las tropas israelíes en las zonas declaradas autónomas. El tercer documento alude a la creación de una comisión mixta palestino-israelí, encargada de estudiar la cooperación económica en la zona. Ninguno de los tres textos menciona explícitamente a la OLP.

Contactos secretos

El acuerdo de principio sobre Gaza y Jericó emergió de los contactos secretos de Israel con Estados Unidos y la OLP. El ministro israelí de Exteriores, Simón Peres, se reunió en Oslo con un alto representante palestino el pasado 20 de agosto, en el curso de una gira del ministro por Escandinavia.

Además, Peres mantuvo también un encuentro sorpresa en el Estado norteamericano de California con el secretario de Estado estadounidense, Warren Christopher, de cuyo contenido no trascendió nada, aunque se supo que trataron de las conversaciones árabes-israelíes de mañana.

El Gobierno israelí y la dirección de la Organización Liberación de Palestina, sin embargo, han podido constatar que la idea de otorgar una autonomía provisional y limitada a los palestinos de la franja de Gaza y al pueblo cisjordano de Jericó tiene opositores formidables. Tanto Rabin como Arafat eran ayer el blanco de duras críticas internas en sus respectivos cuarteles generales.

Sólo con grandes dificuldades logró convencer el líder de la OLP al Comité Ejecutivo de su Organización, cuyos debates, que empezaron el pasado jueves, sólo terminaron ayer. La OLP ha dado finalmente su visto bueno al proyecto de transformar Gaza y Jericó en territorios autónomos, pero insistiendo en que se trata de un primer paso hacia un acuerdo global con Israel que permita la creación de un Estado palestino. La OLP, además, amenazó con abandonar las conversaciones de Washington si Israel no retira totalmente sus fuerzas militares de las zonas en el marco del acuerdo.

Los sectores radicales, además, multiplicaron las críticas. El representante del Frente Democrático de Palestina (el grupo de Nayef Hawatmeh) en el Comité Ejecutivo de la OLP incluso desmintió que este organismo hubiese dado luz verde a la delegación palestina para negociar la opción Gaza-Jericó.

Por su parte, los integristas palestinos de los territorios árabes ocupados se oponen también al acuerdo, así como el Frente de Acción Islámica, cuyo secretario general, Ishak Farhane, subrayó ayer en una conferencia de prensa celebrada en Amán, la capital de Jordania, que la opción en cuestión "ofrece concesiones sobre la tierra palestina y representa un abandono de la ciudad de Jerusalén".

La derecha israelí

En el otro extremo del espectro, la denominada opción Gaza-Jericó primero, impulsada con entusiasmo por el Gobierno laborista de Rabin, dio abundante munición a los opositores del bloque derechista Likud. El líder de éste, Benjamín Netanyahu, acusó ayer al Gobierno de poner en peligro la seguridad del Estado israelí y juró dar lucha sin cuartel al proyecto de los laboristas.

Por su parte, el jefe de la delegación israelí que negocia con los palestinos en Washington, Elyakim Rubinstein, amenazó con renunciar, anunció ayer la radio israelí. Rubinstein se quejó de no haber sido informado de los contactos secretos entre israelíes y palestinos.

El Gobierno laborista deberá también enfrentarse a la oposición, a veces violenta, de los colonos judíos en los territorios ocupados. Sesenta de ellos crearon anoche una nueva implantación salvaje en Cisjordania para expresar así su oposición al plan de paz, lo que puede anunciar conflictos difíciles y de mayor amplitud.

Como manifestó ayer el presidente Clinton, "queda todavía mucho camino por recorrer", aunque se firme el acuerdo en los próximos días. Quizá lo más importante a estas alturas sea la clarificación del concepto de autonomía limitada y provisional. Los palestinos insisten en que la opción Gaza-Jericó primero debe abrir camino hacia la autonomía total de los territorios ocupados, incluyendo Jerusalén, como paso inicial hacia la independencia.

La interpretación israelí es, por supuesto, mucho menos ambiciosa que las expectativas de la OLP. Las preguntas más simples seguían flotando anoche en el ambiente. ¿Cuál será el grado de autonomía en Gaza y Jericó? ¿Podrá la OLP trasladarse a esos territorios? ¿Podrá izarse la bandera palestina? ¿A quién corresponderá el control del puente Allenby en la frontera con Jordania?. Rabin está tratando de despejar, por lo menos, una duda. Ayer, la radio hebrea dijo que Israel y la OLP están considerando un reconocimiento mutuo para poder negociar abierta y directamente entre sí.

De producirse un reconocimiento mutuo, la OLP no estará haciendo más que reafirmar lo qe viene diciendo desde 1988: que Israel tiene derecho a existir como Estado. Israel busca una declaración más específica que elimine formalmente cualquier referencia a lo que podría interpretarse como una amenaza al Estado judío.

Lo novedoso sería un reconocimiento israelí de la OLP, y el Gobierno de Rabin se está moviendo activamente en ese sentido. Benjamín Eliezer, ministro de la Vivienda, confirmó que se han mantenido contactos extraoficiales con la OLP -a la que Israel todavía considera técnicamente como una organización "terrorista"-, y dio a entender que un cambio de actitud es indispensable. "Nos dimos cuenta rápidamente de que es muy difícil lograr avance alguno sin hablar con la OLP", declaró el ministro a la prensa en Jerusalén.

Entregar más territorio

Para los palestinos este acuerdo es sólo un pequeño avance en su camino hacia un Estado soberano que tendría su capital en Jerusalén. Los israelíes, según informa desde Washington, han asegurado que están dispuestos a negociar la entrega de más territorio de Cisjordania a un Gobierno autónomo palestino, pero no aceptan la creación de un Estado propio por parte de esa comunidad ni están dispuestos a una nueva partición de Jerusalén, cuyo sector oriental se anexionaron militarmente en 1967.

Un avance en las conversaciones entre palestinos e israelíes permitiría también progresos en otro frente negociador: el de las negociaciones con Siria. Estos dos países se encuentran próximos a lograr un acuerdo que permita la devolución de los altos del Golán a Siria, a cambio del reconocimiento diplomático de Israel por parte del Gobierno de Damasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de agosto de 1993.

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