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GUERRA EN LOS BALCANES

Alia Izetbegovic se encuentra cada vez más aislado en su lucha por mantener a Bosnia unida

El presidente de Bosnia, el musulmán Alia Izetbegovic, desafió ayer de nuevo las masivas presiones militares de Serbia y Croacia y las diplomáticas de los mediadores internacionales al presentar un nuevo plan alternativo, basado en una federación, y no en división étnica tripartita de Bosnia-Herzegovina. Con esta demostración de resistencia de Izetbegovic a los criterios étnicos, que el plan de Serbia y Croacia quiere imponer, comenzó ayer la primera jornada de esta cumbre de Ginebra, en la que participan todos los dirigentes implicados en la guerra en la ex Yugoslavia.

ENVIADO ESPECIAL, Todos los protagonistas del drama que vive la antigua Yugoslavia se sentaron ayer por primera vez en Ginebra a la misma mesa y hablaron cara a cara. Este primer encuentro, ayer por la tarde, duró unas dos horas, y debe dar paso, hoy, a varios encuentros bilaterales, seguidos, por la tarde, por una nueva plenaria. A la reunión plenaria de ayer asistieron Izetbegovic, el líder serbio de Bosnia Radovan Karadzic, el líder croata de Bosnia Mate Boban, así como los presidentes de Serbia, Slobodan Milosevic; de Croacia, Franjo Tudjman; y de Montenegro, Momir Bulatovic.El presidente Milosevic calificó esta primera reunión de "constructiva", pero ninguno de los participantes quiso adelantar detalles sobre el contenido exacto de las conversaciones.

Los mediadores internacionales, David Owen y Thorvald Stoltenberg, habían manifestado en la víspera que esperaban mantener abierta esta reunión hasta que se haya logrado un acuerdo final.

Karadzic llegó acompañado por su mentor, el presidente Slobodan Milosevic. El líder de los serbios de Bosnia recordó que él brindó en varias ocasiones a los musulmanes la posibilidad de constituir un Estado, que agruparía el 25% o el 30% del territorio de Bosnia-Herzegovina. En un tono intimidatorio, Karadzic auguró que si los musulmanes no aceptan sus condiciones habrá "más guerra, más sangre, más destrucción".

Alto el fuego fallido

Las peticiones de David Owen y de Thorvald Stoltenberg a todas las partes contendientes para que cesaran los combates durante la conferencia no surtieron ningún efecto. Uno de sus portavoces no descartó que la dramática situación bélica en la república pudiera llevar al presidente de Bosnia a abandonar finalmente la ciudad suiza antes de tiempo.El carácter de ultimátum que se pretende dar a esta conferencia de Ginebra se vio realzado por la presencia, invitados por los mediadores, de los representantes de EEUU Reginald Bartholomew, y de Rusia Vitali Churkin. Aunque la parte bosnia intentaba subrayar ayer que había dos propuestas sobre la mesa y que habría que buscar un compromiso entre ambas, todos los observadores insistían en que el principal objetivo de esta conferencia es precisamente la imposición de la división de Bosnia en tres repúblicas a Izetbegovic y a sus pocos aliados.

Flanqueado en la presidencia de Bosnia-Herzegovina por croatas leales al líder herzegovino Mate Boban y por musulmanes deseosos de un acuerdo a toda costa, Izetbegovic habrá de negociar con líderes capaces de destruirlo militarmente, como Milosevic y Tudjman. Además tendrá enfrente a unos mediadores que ya se han decantado por conseguir "paz ahora" aunque esto suponga la aceptación de las conquistas territoriales serbias y croatas con leves correcciones.

No existe la posibilidad real de que la propuesta de acuerdo presentada por Izetbegovic sea siquiera negociada por las otras dos partes. "Los mapas son la máxima prioridad en la agenda", declaró ayer Slobodan Milosevic, dando a entender que ya no se trata de hablar sobre la división en tres repúblicas por criterios étnicos, sino sobre la extensión de los territorios que se dignarán serbios y croatas a otorgar a los musulmanes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 1993

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