Domingo Valderrama: "Ser bajito no impide llegar a figura"

Tiene 22 años, mide 1,62 metros, tomó la alternativa el 4 de octubre del pasado año en Floirac (Francia) y era un desconocido cuando su nombre, Domingo Valderrama, apareció en los carteles de la recién terminada Feria del Toro de Pamplona. El pasado día 10 triunfó con los miuras y se convirtió en la gran sorpresa de San Fermín. Valderrama agradece a la Casa de Misericordia que confiara en él: "Pude demostrar que ser bajito no es impedimento para llegar a figura".De vuelta a su domicilio, en el poblado de El Torbiscal, en el municipio sevillano de Utrera, el torero descansa, se repone de la emoción y no se separa del teléfono. "Hacía mucho tiempo que no me emocionaba", dice, "y este triunfo me ha transportado a una nube. Ahora deseo que tenga repercusión y que me llame algún empresario".

De momento, su triunfo sólo le ha proporcionado un contrato en firme, en Sangüesa (Navarra), pero espera que aún sea pronto para recoger mejores frutos", Es consciente de que su estatura le ha perjudicado: "Los empresarios no han confiado en mí porque estaban convencidos de que sería incapaz de matar los toros. Ahora he demostrado lo contrario ante dos miuras de 700 kilos, y los tumbé a la primera. Esos centímetros de menos no van a frenar mi carrera".

Valderrama es muy conocido por la afición sevillana. Debutó en la Maestranza en las novilladas veraniegas de promoción de 1987; se inició con caballos el 6 de febrero de 1988 en Motril (Granada), y se presentó en Sevilla el 29 de mayo de ese mismo año. Esa temporada fue triunfal para el novillero, toreó siete tardes en la Maestranza. La culminó el 12 de octubre, en corrida mixta, junto a Curro Romero y Rafael de Paula. "Aquel año", añade el torero, "triunfé y llevé mucha gente a la plaza, pero al siguiente no corté oreja la primera tarde y me quedé en el paro".

Según cuenta el torero, las puertas españolas se le cerraron y su actividad se redujo a los ruedos franceses. Dice que el empresario de Sevilla, Diodoro Canorea, no le hizo caso cuando le pidió su inclusión en la última Feria de Abril. El hueco lo encontró, sin embargo, en la de Nimes, donde triunfó con miuras. "Ese éxito, muy comentado en Francia, sirvió", comenta, "para que decidieran colocarme en Pamplona. Mi inclusión fue muy discutida y llegaron a decir que era casi un crimen".

El torero asegura que nunca perdió la fe, aunque sabía que Pamplona era su última oportunidad: "No podía fallar", dice. Mientras espera que el teléfono vuelva a sonar, Valderrama recuerda la emoción vivida en Pamplona: "No pasé miedo delante de los miuras; vi a la gente tan volcada conmigo y estaba tan contento que no me importaban los toros. El miedo me entró después, cuando me vi por televisión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de julio de 1993.