La exportación de fruta cae hasta un 40% por la violencia de los agricultores franceses
La venta de fruta a Francia se han reducido entre un 20% y un 40% en las últimas semanas como consecuencia de las agresiones y amenazas de los agricultores franceses tanto a los productores españoles como contra los distribuidores de ese país, según los datos manejados por los exportadores españoles. Los productos más afectados son los melocotones, las nectarinas y los melones, aunque se teme que suceda lo mismo con el resto de productos cuando se inicien las campañas.Las repercusiones de la actitud francesa se han dejado sentir también en Bélgica, donde los problemas para exportar se centran en el tomate. Representantes de las organizaciones profesionales agrarias y de la Administración española han insistido ante la Comisión Europea para que se detenga la actitud de los agricultores franceses, que llegan a plantear a los productores españoles en reuniones del sector la necesidad de fijar incluso precios mínimos bilaterales.
Actitudes distintas
Sin embargo, hay dos posiciones claramente diferenciadas. Mientras desde la Administración se entiende que se trata de un problema grave que debe tener una respuesta comunitaria, en medios sindicales se considera que, aunque sea lamentable, es preciso adoptar ya inmediatamente posiciones de fuerza.José Luis González, responable de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) afirma que esta organización iniciará acciones prolongadas contra intereses franceses. "No es admisible que para los franceses la Comunidad Europea sea un mercado para todos y que el mercado francés sea algo solamente reservado para ellos", afirma.
Las amenazas francesas fueron lanzadas por un nuevo sindicato de corte radical denominado Coordinadora Rural. Sin embargo, en las últimas semanas cuentan también con el apoyo del sindicato mayoritario, el FNSA, lo que, en opinión de los sidicatos españoles, refleja que se trata ya de una actitud claramente apoyada por todo el campo francés y consentida de forma tácita por el propio Gobierno de aquel país. Y lo que es peor, que puede prolongarse durante bastante tiempo.
Los agricultores franceses, además de destruir camiones, han centrado su estrategia en amenazas a los importadores y grandes centros de distribución franceses para que no compren productos españoles y, en todo caso, para no vender por debajo de unos determinados precios.


























































