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El Frente Popular acusa a Rusia de instigar la inestabilidad de Azerbaiyán

ENVIADA ESPECIALLos líderes del Frente Popular de Azerbaiyán (FPA), la organización que dirige el presidente Abulfaz Elchibéi, acusaron ayer a los servicios secretos y a la cúpula militar de Rusia de desestabilizar la situación en Azerbaiyán. En Moscú, el ministro de Asuntos Exteriores, Andrei Kózirev, rechazó tales acusaciones.

La teoría de una conjura supuestamente: organizada desde la capital rusa, sin el conocimiento del presidente Borís Yeltsin, se emitió ayer en un mitin que logró reunir a unas mil personas en apoyo de Elchibéi. Los seguidores del presidente Elchibéi daban muestras de desorientación.

Desde el balcón principal del FPA, varios oradores acusaron a Rusia de conspirar contra Azerbaiyán con la ayuda de Surat Hüseynov, quien aseguró ayer en tono amenazante desde las fuerzas de Bakú que no asistirá a más negociaciones, y el ex ministro de Defensa, Rajím Gasíyev. Alí Guliyev, uno de los líderes del Frente, aseguró que Heydar Alíyev, jefe del Parlamento azerbaiyano, era el principal director de un. guión que se escribió en Moscú. Según Gulíyev, Pável Grachov, ministro de Defensa de Rusia, y Evgueni Primakov, el jefe de contrainteligencia, son culpables de esta situación.

El líder azerbaiyano, que sigue refugiado en su pueblo natal de Keleki, en la república autónoma de Najicheván, recibió ayer a su ministro de Exteriores, Tofik Gasimov, quien había visitado la noche anterior al comandante rebelde Surat Hüseynov en su bastión de Gandzhá, la segunda ciudad del país. Se esperaba que la gestión diplomática del ministro convenciera a Elchibéi para que regresara a Bakú. Con este propósito, un grupo de intelectuales se había dirigido el martes a la patria chica del presidente. Lo encabezaba el presidente de la Academia de Ciencias de Azerbaiyán, Eldar Saláiev. El viaje se había realizado a petición de Alíyev.

Bakú estaba ayer tranquila, aunque sigue vigente el toque de queda desde la medianoche hasta las cinco de la madrugada. Mientras los protagonistas del conflicto político negociaban, los hombres de Hüseynov controlaban los accesos a la capital en puestos de control conjuntos con policías.

El Medzhlís (Parlamento) se reunió ayer para buscar una salida a la situación. Muchos de los oradores tratabande justificar el comportamiento presidencial, pero insistían en que Elchibéi debía volver. Arif Rajímov invitó a intensificar la campaña de imagen del Frente Popular de Azerbaiyán. Esta organización, donde convergieron los intelectuales de orientación democrática, ha visto minado su prestigio a causa de los reveses en la guerra con los combatientes armenios.

El FPA preparaba para hoy una expedición para visitar a Elchibéi, mientras en Bakú sus seguidores siguen esperándole. El presidente se niega a volver a la capital en tanto los hombres de Hüseynov permanezcan en ella. Éste se niega a negociar en tanto no dimita el presidente.

Los estudiantes de la Universidad de Bakú han mostrado su preocupación por "el surgimiento de nuevas fuerzas que quieren dividir a Azerbaiyán", en alusión a las minorías étnicas (lezguinos, kurdos y talish) que sienten la tentación secesionista, ahora que el Estado se ha debilitado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 1993

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