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Elecciones 6 junio

GonzáIez defiende la unión europea frente a los nacionalismos

Jürgen Linden, alcalde de Aquisgrán (Alemania), aseguró: "Lo que Europa necesita son visionarios convincentes". Y a continuación dio 9a bienvenida al premio Carlomagno 1993, a don Felipe González" que convirtió su discurso en una auténtica profesión de fe europea. "Me mueve la voluntad de hacer de España una pieza sólida de la construcción europea" dijo. "Quiero seguir trabajando por una España desarrollada en una Europa unida". ""La unión europea nos asegurará un futuro estable frente al riesgo siempre latente de nacionalismos desintegradores y de la fragmentación de nuestro continente" añadió.

El presidente del Gobierno recibió ayer, de manos del alcalde de Aquisgrán, en la sala de la Coronación del Ayuntamiento, el 34o Premio Carlomagno, galardón europeísta que le ha otorgado ese municipio alemán por su labor de consolidación de la democracia en España y a favor de la integración europea. Felipe González es el tercer español que obtiene este premio (en 1982 le fue concedido al rey Juan Carlos, y en 197.3 al escritor monárquico Salvador de Madariaga).La ceremonia tuvo tintes emocionantes, y Maruja, hermana del presidente del Gobierno, sacó un pañuelo para secar una lágrima.

Prevista para 800 personas, la sala de estilo barroco estaba aborrollada, con cerca de 1.200 asistentes, entre los que figuraban el presidente de Alemania, Richard von Weizsaecker; los jefes de Gobierno checo y holandés, Václav Klaus y Ruud Lubbers, respectivamente; el canciller de Austria, Franz Vranitzky; el presidente del Club de Roma, Ricardo Diez Hochtleiner, y numerosos anteriores premios Carlomagno, como el gran duque Juan de Luxemburgo; el jefe de Estado checo, Václav Havel, y el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors.

Más nutrido era aún el grupo de invitados, por mediación de González. Lo integraban, en primera fila, tres presidentes autonómicos: Jordi Pujol (Cataluña), José Bono (Castilla-La Mancha) y Manuel Chaves (Andalucía). También padecieron el calor agobiante el presidente del PNV, Xavier Arzalluz; el del Comité .Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch; el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez; los alcaldes del Barcelona, La Coruña y Toledo, y el comisario español Manuel Marín (PSOE), al que, en contra de lo anunciado, no acompañó su colega Abel Matutes (PP). Carmen Romero, la esposa de jefe del Gobierno, y los tres hermanos de González, formaban parte de los asistentes.

La presencia de los dirigentes nacionalistas vasco y catalán, y la ausencia del único responsable del Partido Popular, Matutes, dieron pie a todo tipo de bromas sobre coaliciones después del 6 de junio. "Estoy aquí", explicaba Arzalluz, "porque, como ha dicho el presidente González, han concedido un premio a toda una generación de antifranquistas".

Toda la ceremonia fue de lo más solemne. La orquesta de la ciudadempezó tocando la obertura Egmont, de Beethoven, y a continuación el alcalde se encargó de hacer el primer panegírico de su ilustre huésped español. Le describió como "una fuerza motriz de Maastrich".

Fue el canciller de Austria, Franz Vranitzky, el que relató los méritos de González para obtener el prestigioso galardón. Quiso apuntarle tantos tantos que incluso le atribuyó la celebración en Madrid de la reunión ministerial de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), que se desarrolló a principios de los ochenta, cuando aún gobernaba Unión de Centro Democrático.

González explicó primero que el reconocimiento que recibía 11 pertenece de manera legítima a toda una generación- de españoles". Aunque añadió que "el pudor político" le impide hacer un resumen del último periodo, enumeró algunos de los logros recientes de España, pero omitió precisar que la tasa de paro en España es la más alta de toda la CE.

"Ambición para mi país"

"Confleso", prosiguió, "que tengo una gran ambición para mi país, la de que se sienta irreversiblemente vinculado a un proyecto europeo". "Creo que el Tratado de Maastricht ( ... ) ha de ser el marco para organizar la sociedad de la posguerra fría", manifestó.A pesar de las turbulencias monetarias y económicas, la fe europea de González se mantiene inquebrantable. "El trabajo inmediato será ganar el desafío de 1997 para que España esté con los países que integren" la última fase de la unión monetaria.

Delors, partidario de respetar los plazos de la unión monetaria, se quedó satisfecho de encontrar un aliado. "Está en plena forma", afirmó Delors, describiendo el estado de ánimo de Felipe González, con el que se entrevistó el miércoles por la noche. En consecuencia, vaticinó, "la suerte que correrá el PSOE no será la misma que el Partido Socialista francés", al que Delors pertenece y que fue derrotado estrepitosamente en marzo pasado.

Felipe González, que llegó poco después de las seis de la tarde a Madrid, entregará la dotación económica del galardón -unas 350.000 pesetas- a la asociación Mensajeros de la Paz, de atención a la infancia y que coordina el sacerdote Angel García.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 1993

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