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Aplausos y protestas

Felipe González recordará el recibimiento y los aplausos de anoche en León como uno de los más cálidos de la precampaña. Pero había indicios, que no se cumplieron, de posibles incidentes. Los socialistas castellano-leoneses estaban preocupados porque se anunciaba el traslado al recinto de más de 2.500 trabajadores de la minería siderúrgica de Ponferrada, pendientes de un plan de reconversión que les abocaba al paro. Un día antes del mitin se anunció que un plan de viabilidad estaba ya decidido y que la comisión delegada para asuntos económicos del próximo jueves dará el visto bueno.Estos trabajadores, por tanto, se abstuvieron de estar presentes. Felipe González agradeció a los sindicatos CC OO y UGT su comprensión y se comprometió a seguir apoyando la viabilidad de la minería leonesa.

Una actitud absolutamente distinta era la de los trabajadores de Nitratos de Castilla, sobre quienes pesa un posible cierre, y que se congregaron fuera del recinto coreando gritos contra González. Le llamaron "despilfarrador" y le espetaron que si no tenía suficiente con más de tres millones de parados.

Este mismo grupo de trabajadores se trasladó hace días a un acto del secretario general de Castilla y León, Jesús Quijano, y consiguió reventar su intervención. Algunos consiguieron acercarse a González cuando abandonaba el recinto, y éste se detuvo unos minutos a hablar con ellos ante el nerviosismo de los miembros de las fuerzas de seguridad que acompañaban al presidente del Gobierno. Los asistentes al acto se apresuraron a rodear a González aplaudiéndole y coreando su nombre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 1993