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Asesinos de navaja

El arma blanca fue el instrumento más usado en los4.000 crímenes de los últimos seis años

El cuchillo es el arma utilizada con mayor frecuencia en España para matar a otra persona. Ése fue el instrumento empleado en más de la tercera parte de las 4.000 muertes violentas ocurridas durante los últimos seis años en las ciudades. En cambio, las pistolas son usadas en mucha menor proporción, posiblemente debido a que la legislación española es muy restrictiva en la concesión de permisos para la posesión de tales armas. "La gente se vale de lo que tiene más a mano. Y lo más fácil de conseguir es el cuchillo", señala un policía especializado en homicidios.

Los criminales españoles se valen fundamentalmente de machetes, cuchillos y navajas para arrebatar la vida a sus semejantes, según datos de la Comisaría General de Policía Judicial relativos al periodo comprendido entre 1987 y 1991. Durante esos cinco años se registraron algo más de 3.000 homicidios, parricidios o asesinatos. En 1992, según fuentes de Interior, hubo 975 casos.Las armas blancas fueron la herramienta más habitual tanto en los casos de homicidio como en los de parricidio (matar a un familiar). En los asesinatos, el agresor tiene su acción planeada con la suficiente premeditación como para proveerse de los medios necesarios para conseguir su objetivo. Posiblemente por eso en esta modalidad criminal se emplean en porcentaje muy similar las armas blancas y las de fuego. Los asesinos confían en las escopetas más que en los cuchillos, porque piensan que las balas son más eficaces para matar.

Policías con una larga experiencia en investigación criminal coinciden que en España no se producen asesinatos por métodos refinados. "Los cuchillos, las escopetas, las barras de hierro y los palos son lo más habitual. Métodos tan sofisticados como el de inyectar a alguien una burbuja de aire en las venas es algo que sólo conocemos por las películas", afirma un inspector.

Entre las armas raras utilizadas durante los últimos años en España están un punzón picahielos con el que un espía del CESID dió muerte a un amigo con el que mantenía relaciones, un fusil de pesca submarina, una ballesta de tiro olímpico o el pico con el que una persona mató a un vecino. Son pocos los que confían en sus propias manos para asesinar. Por eso sorprende el caso de un homosexual que el ano pasado liquidó a otro hombre rompiéndole el cuello, en el hotel Praga, de Madrid.

El veneno era un método frecuente hace décadas, haciéndose famosos asuntos como el de la envenenadora de Valencia, la sirvienta que mató a su patrona y que se convirtió, en 1959, en la última mujer que ha sido ajusticiada en España en garrote vil. "El arsénico y el cianuro son ahora difíciles de conseguir, ya que se venden en establecimientos muy especializados y bajo un fuerte control. Otros tóxicos, como el raticida, requieren ser administrados en grandes dosis para causar la muerte", señala un investigador.'Licor napolitano'El veneno ha sido tradicionalmente un arma de mujer, "aunque en España nunca se ha empleado mucho", señala el antropólogo forense José Manuel Reverte. "Es un sistema que fue muy usado en Francia o en Italia, país éste donde hubo muchos crímenes mediante el licor napolitano que las brujas vendían a las mujeres descontentas de sus maridos, y cuya composición química sigue siendo un misterio", añade.

Reverte señala que en algunas zonas rurales de España han sido asesinados ancianos molestos para sus familias con el sencillo método del jicarazo: "Se les da todas las noches una buena taza caliente de chocolate y, como eso no hay hígado que lo resista, el anciano acaba por morir al cabo de un mes o dos", explica el forense. En los pueblos también es relativamente frecuente el empleo de una almohada para causar la muerte de una persona por asfixia.

La investigación científica ha avanzado mucho, lo que permite hoy Regar a conocer las causas de la muerte de una persona si se practica una buena autopsia. Gracias a eso, el profesor Reverte ha logrado "rehabilitar" a una mujer que hace 100 años fue ajusticiada en garrote vil, acusada de matar a su marido dándole vidrio mezclado con la comida. "Yo he demostrado ahora que eso no mata y que el asesino fue un sobrino de la víctima, que le administró por via anal una lavativa con arsénico", afirma Reverte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 1993