Un referéndum a pesar de las presionés y la guerra
M. T., Inmunes a las advertencias de la comunidad internacional, enojados por la presión de Belgrado que les empujó hacia la guerra y ahora les abandona, una vez fracasado el proyecto de la Gran Serbia, los serbios de Bosnia comienzan a votar hoy sobre el plan de paz Vance-Owen. Una papeleta blanca formula una pregunta: "¿Está usted a favor del plan de paz Vance-Owen?". En otra papeleta, azul, los votantes pueden marcar el sí o el no a la pregunta de si favorecen la integración de la autoproclama república serbia de Bosnia con otros pueblos y Estados.
Petko Cancar, máximo responsable del referéndum, mandó imprimir unas 900.000 papeletas sin tener la cifra exacta del censo. Todos los ciudadanos en los 82 municipios de Bosnia bajo control del Ejército serbio, independientemente de su tronco étnico, pueden votar. Los soldados no tienen que abandonar las trincheras. Unidades móviles electorales se desplazarán al frente. Cancar no conoce el número exacto de los votantes, ni sabe explicar cómo y dónde votarán los refugiados. Eso sí, envió las papeletas a Alemania, Austria y Australia para que las personas de origen serbio-bosnio voten en los círculos de los trabajadores emigrantes.
El presidente del parlamento serbio-bosnio, Momcilo Krajisnik, solicitó al general francés Philippe Morillon, comandante de los cascos azules de Bosnia, que organizase la votación en Sarajevo, Tuzla, Mostar, Gorazde, Bihac y otras ciudades bajo control musulmán. Krajisnik considera que todos los serbios en Bosnia, estén donde estén, son ciudadanos de su autoproclamada república. No hubo respuesta. Tampoco han respondido los observadores invitados a comprobar que el referéndum se celebre en condiciones democráticas. El líder serbio-bosnio, Radovan Karadzic, aconsejó a la población votar no.


























































