Mitterrand nombra al gaullista Balladur jefe de Gobierno en Francia

El presidente socialista François Mitterrand nombró anoche nuevo primer ministro de Francia al gaullista Edouard Balladur. Miterrand anunció esa decisión en su primera declaración pública tras el descalabro sufrido en las elecciones legislativas por el Partido Socialista (PS). Las dos formaciones de la coalición de centro-derecha vencedora en los comicios aplaudieron la designación de Balladur.

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Mitterrand apareció en todas las cadenas de televisión a las ocho de la noche. Desde el Elíseo declaró en tono solemne: "Queridos compatriotas, al elegir una nueva mayoría parlamentaria muy importante, habéis expresado vuestra deseo de otra política. Vuestra voluntad será escrupulosamente respetada". Acto seguido confirmó que había aceptado la dimisión como primer ministro del socialista Pierre Bérégovoy.El presidente no tardó ni un minuto en comunicar a los franceses que pensaba nombrar a Balladur nuevo primer ministro. Mitterrand afirmó que Francia "no puede esperar" y calificó a Balladur de "hombre competente". Media hora después, Balladur llegó al Elíseo, donde Mitterrand le confirmó personalmente la tarea de dirigir el Gobierno de la segunda cohabitación entre el presidente socialista y una mayoría parlamentaria de centro-derecha. A su salida del palacio presidencial, Balladur anunció que hoy trabajará en la formación de un Gabinete "coherente, eficaz y solidario".

Mitterrand dejó claro anoche que piensa seguir ejerciendo sus competencias en lo referente a la continuidad de la política exterior y de defensa de Francia" Sólo puso una exigencia al nuevo Gobierno: "El Tratado de Maastricht", dijo, "ha sido ratificado por el pueblo francés y no puede darse marcha atrás".

También subrayó en su breve alocución que no debe alterarse la relación del franco con el marco alemán, condición indispensable para el mantenimiento del Sistema Monetario Europeo.

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El respeto a Maastricht y el mantenimiento del franco, límites a la acción del nuevo Gobierno

Viene de la primera páginaMitterrand no se hizo esperar. La abrumadora victoria del centro derecha -484 escaños de los 577 de la Asamblea Nacional- no le dejaba ningún margen de maniobra. El primer ministro tenia que pertenecer a la coalición RPR-UDF y dentro de ella a la fuerza hegemónica, el RPR. Y puesto que gaullistas y centristas estaban de acuerdo en proponer a Balladur, el presidente sólo podía inclinarse ante su deseo.

Pese a que el presidente socialista confirmó que adoptará una actitud discreta frente a la nueva mayoría parlamentaria al proclamar que respetará "escrupulosamente" el deseo de cambio político de los franceses, acotó el terreno de la acción del futuro Gobierno en un tema que para él es sagrado: Europa. El Gobierno dirigido por Balladur no puede dar marcha atrás en lo relativo al Tratado de Maastricht y debe continuar la cooperación monetaria con Alemania para sostener la paridad del franco.

Son dos limitaciones que no molestan a Balladur, partidario tanto de Maastricht como del franco fuerte. Incluso aunque incluya en su gabinete a alguna personalidad gaullista reticente a la construcción europea, el nuevo primer ministro piensa seguir manteniendo el actual rumbo de la política europea de Francia. Cuenta para ello con el apoyo de los dos grandes líderes de la coalición RPR-UDF: el gaullista Jacques Chirac y el centrista Valéry Giscard d'Estaing.

Giscard fue la primera personalidad de la nueva mayoría que aplaudió el nombramiento de Balladur. "Es una decisión lógica y razonable", dijo. Por la mañana, Giscard ya había confirmado su apoyo a la candidatura de Balladur. "Las elecciones", explicó, "se han saldado con una amplia victoria de nuestra coalición, y, dentro de esta victoria conjunta, el RPR dispone de más escaños que la UDF".

Tarea prioritaria

A cambio de este apoyo, Giscard pidió a los gaullistas que renuncien a favor de la UDF a la presidencia de la Asamblea Nacional. También insistió en que las carteras del próximo Gobierno deben estar "repartidas equitativamente" entre los dos miembros de la coalición vencedora. Para Giscard, "la tarea prioritaria del nuevo Gobierno será hacer arrancar a la economía".

Balladur pensaba darle satisfacción al líder centrista. Su Gobierno contará con un número semejante de ministros del RPR y la UDF. Balladur, según sus colaboradores, tiene la intención de "gobernar lo más al centro que pueda". A su salida del palacio del Elíseo, el nuevo primer ministro se limitó a anunciar que hoy trabajará en la formación de su gabinete y que este será "restringido" y buscará la coherencia, la eficacia y la solidaridad".

A primeras horas de la tarde, Pierre Bérégovoy había presentado a Mitterrand su dimisión y la de su Gobierno. Al renovar su mandato de diputado por Nevers, Bérégovoy fue uno de los pocos socialistas que escapó al descalabro de la izquierda. Magro consuelo para este autodidacta nacido en el seno de una modesta familia ucrania que ha ocupado el Hotel Matignon menos de un año.

Bérégovoy llegó a Matignon como el defensor del franco fuerte y el adalid de la lucha contra la corrupción. Lo abandonó habiendo conseguido mantener la paridad de la divisa francesa, pero con un serio revés en el segundo combate. Su imagen de honradez se vio salpicada por la revelación de que recibió un préstamo sin intereses de un millón de francos de un empresario corrupto. También fracasó en la lucha contra el paro.

Mientras Bérégovoy presentaba su dimisión, varios camiones de mudanzas cargaban en Matignon sus archivos personales y los de sus colaboradores. Los otros ministros también abandonaron ayer sus despachos. El Elíseo quedó como el último baluarte de la izquierda frente a una derecha que controla Matignon, la Asamblea Nacional, el Senado, 20 de las 22 regiones y más de la mitad de las grandes ciudades.

Balladur dedicó la mañana a avanzar en la composición del Gobierno. En sus oficinas privadas del bulevar Saint-Germain recibió a Simone Veil y François Leotard, ambos de la UDF. Luego participó en el ayuntamiento de París en una reunión de la cúpula del RPR. A este encuentro, presidido por Jacques Chirac, asistieron Alain Juppé, Charles Pasqua y Philippe Séguin. Este último, un ferviente enemigo de Maastricht, anunció que no participará en el Gobierno.

Acto seguido, Balladur almorzó en el Plaza Athénée, un hotel de lujo de la avenida Montaigne. Sólo anoche se supo que su compañero de mesa había sido Hubert Vedrine, secretario general del Elíseo. Fiel a su imagen de hombre imperturbable, Balladur se fue mediada la tarde a visitar una exposición sobre el faraón Amenofis III.

Campña presidencial

La coalición RPR-UDF siguó evitando ayer todo triunfalismo. François Bayrou, secretario general de la UDF, precisó que el centro derecha "no entra en este periodo de cohabitación con la intención de provocar una crisis con el presidente". Esa moderación no podía ocultar el hecho de que la campaña para las próximas elecciones presidenciales ya ha comenzado. En la noche del domingo, Chirac se situó en esa perspectiva al dirigirse a "todos los franceses" desde su despacho de la alcaldía de París.

Michel Rocard, derrotado en su feudo de Conflans-Sainte-Honorine, parecía en mala posición para seguir siendo el candidato socialista. Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea, regresaba a la carrera hacia el Elíseo.

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