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El jefe de los 'cascos azules' dice que sigue en Srebrenica para evitar una "catástrofe"

El general Philippe Morillon, jefe de los cascos azules en Bosnia-Herzegovina, aseguró ayer que la situación de los refugiados que llegan a Srebrenica es "dramática". Morillon justificó su permanencia en esta ciudad para forzar actuaciones que eviten una "catástrofe".

Morillon recibió ayer el homenaje del primer ministro de su país, Pierre Bérégovoy, quien lanzó una advertencia a los serbios. El general explicó al primer canal de la televisión francesa que permanecerá en Srebrenica hasta que se cumplan las siguientes condiciones: el cese de la ofensiva serbia; la evacuación aérea de los heridos graves; el derecho a moverse para la población en los enclaves, y la apertura de un corredor entre Zvornik, en manos serbias, y Srebrenica.Las autoridades serbias mantienen silencio acerca de las condiciones formuladas por el militar, insistiendo en que el general Morillon permanece en Srebrenica en contra de su voluntad.

"Decidí por mi honor de soldado que esto no es posible y esta noche, cuando vi llegar el flujo de refugiados que entraban en la ciudad, decidí quedarme el tiempo necesario hasta estar convencido de que la seguridad de la población está garantizada", dijo el general. El nuevo comandante de las fuerzas de la ONU en la antigua Yugoslagia, el general sueco Eric Lars Wahlgren, secundó la decisión de Morillon, formulando oficialmente como suyas las demandas del general francés.

Es la primera vez que los 'cascos azules', cuyo mandato en Bosnia incluye la escolta de los convoyes humanitarios y la protección del aeropuerto en Sarajevo, toman una iniciativa tan arriesgada para conseguir el cese de las hostilidades y la apertura de caminos para el transporte de la ayuda. El general Morillon entró a Srebrenica el viernes y desde entonces permanece en la ciudad.

Los primeros relatos de testigos sobre la situación. en la ciudad confirman los temores de Morillon y superan en horror a los de Etiopía o Liberia. La gente muere por falta de medicinas y de comida, dicen los testigos.

La mayoría de los muertos de Srebrenica son a causa del hambre o de las heridas. No hay anestesia, ni penicilina, ni analgésicos. No hay nada; ni tan siquiera vendas. La situación es dramática, asegura Simon Mardel, médico británico de la Organización Mundial de la Salud, quien ha vuelto horrorizado. Mardel asegura que los hospitales de Sebrenica huelen a carne podrida pues no hay nada con que limpiar las heridas.

"Estamos traumatizados, nunca había visto nada igual, ni en Etiopía, Liberia o Afganistán( ... ) La gente se muere porque está abandonada a su muerte", aseguró el médico a su llegada a Zagreb. "Muchos heridos permanecen tirados en los campos, en primera línea de combate, pues están demasiado graves para poder moverse y nadie se atreve a ir a buscarles por temor a la artillería serbia" , señaló Mardel. "Lo mismo Ocurre con toneladas y toneladas de ayuda humanitaria estadounidense. Los serbios bombardean todos los accesos." Mardel ha pasado cuatro días en Srebrenica y tres en Konjevic Polje, donde 16 personas resultaron muertas el viernes por un ataque de mortero de las milicias serbias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de marzo de 1993