Un enfrentamiento en Coslada entre asistentes a una boda y la policía se salda con cinco heridos

Al menos cinco personas, dos de ellas policías locales, resultaron con heridas de diversa consideración la noche del sábado, en una pelea multitudinaria que se produjo en la puerta del bar Willow, en el municipio de Coslada (73.000 habitantes).Según el relato de José Manuel Torres, encargado del local, sobre las 11.30 de la noche una veintena de personas (que procedían de una boda) se presentaron en el pub, de ambiente selecto, con la intención de entrar a tomar una copa. Al comprobar que algunos de ellos iban "muy cargados de alcohol", el encargado les impidió el acceso, momento en que "algunos de ellos comenzaron a actuar como salvajes y a causar destrozos fuera del local", señala Torres, que valora los daños en más de 100.000 pesetas.

José Manuel Torres afirma que, en un momento determinado, un numeroso grupo de personas le acorraló e insultó, a la vez que le amenazaba con entrar al local "por cojones".

La presencia de la. policía local, avisada por una clienta que se encontraba en el establecimiento, desencadenó los incidentes más graves. Según un portavoz policial, parte del numeroso grupo con síntomas de embriaguez agredió a dos agentes, una de las cuales fue golpeada y derribada al suelo.

Fruto de la refriega, en la que también participaron dos coches policiales, fueron detenidos Modesto Crespo López, de 22 años; Juan Carlos Poderoso Bravo, de 21 años, y Carlos Acebedo Martín, de 22.

Los tres jóvenes permanecieron toda la noche del sábado en la dependencias policiales. Acebedo, "el más agresivo", según lo califica la policía local, tuvo que ser reducido a la fuerza por varios agentes, por lo que resultó con fractura del tabique nasal y fue atendido en el hospital de la Princesa de Madrid. Solera, uno de los jóvenes que integraba el grupo, explicó que venían de celebrar una boda y que lo único que pretendían era tomar una copa.

Solera calificó de brutal la actuación policial, que se presentó en el lugar porra en mano, comenzando a repartir golpes sin atender a los requerimientos de las personas que allí se encontraban. La policía desmiente esta versión, insistiendo en que uno de los detenidos, Modesto Crespo, arrebató la porra a uno de los agentes cuando éste era sujetado por otros dos muchachos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de febrero de 1993.

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