El 88% de los cubanos votó a favor del Gobierno, según el régimen castrista

El presidente de la Comisión Electoral Nacional de Cuba, Carlos Amat, anunció ayer que el 88,48% de los electores votó a favor del Gobierno en los comicios celebrados en la isla el miércoles pasado. Amat aseguró que sóloa el 3,1% de la población votó en blanco, y el 3,9% anuló la papeleta de voto, mientras que el 4,6% de los cubanos, "dividió" el sufragio contrariamente a lo que pidieron las autoridades durante la campaña electoral.

Dichos resultados, ofrecidos durante una rueda de prensa en La Habana, en un principio sorprendieron a los periodistas que durante la jornada electoral recorrieron varios colegios de la capital, pues las cifras de votos nulos y blancos diferían sensiblemente de lo visto en La Habana.

Sin embargo, cuando Amat ofreció los resultados oficiales (le la ciudad de La Habana, estos se acercaron bastante a las proyecciones que este periódico y otros medios de comunicación adelantaron ayer. Según Carlos Amat, 'que también es ministro de Justicia, "en la capital, el 10% de los votos fueron nulos, el 4,3% votos en blanco y el 8% votó selectivamente" [la proyección de este diario daba un 8% de votos nulos, 5% en blanco y 11 % de sufragios divididos]. Amat confirmó además, que Jorge Lezcano, primer secretario del Partido Comunista en La Habana, fue uno de los cuatro candidatos que obtuvo menos votos a nivel nacional.

Dichos resultados fueron recibidos con triunfalismos por los dirigentes de la isla y con decepción por la disidencia moderada. En medios diplomáticos ayer todavía no se entendía cómo era posible que los mismos cubanos que critican abiertamente al Gobierno en las calles y se quejan en colas y parques por la falta de medicinas y alimentos, hayan podido dar con su voto semejante espaldarazo al régimen de Fidel Castro.

Un ejemplo de ello es lo ocurrido en el barrio de Jesús María, en la capital. Ese 24 de febrero, la negra Josefa hacía la cola del pan a pocos metros de uno de, los 5.000 colegios electorales de La Habana. Era miércoles y llovía, pero Fefa, de 55 años, estaba al pie del cañón para "resolver" el desayuno de su nieta.

Jesús María es uno de los barrios más problemáticos de la Habana Vieja, y por ello a nadie le extrañó que en aquella. cola mañanera se escucharan quejas unánimes por la escasez general. A grito pelado, Fefa, quien. declaró no haber comido carne en los últimos cuatro meses, consiguió el único pan que le tocaba en virtud de la libreta de racionamiento, y luego se fue a votar.

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Su colegio electoral abrió a las siete de la mañana y 11 horas después, cuando cerré), registró un resultado espectacular. De 320 electores, más del 95% votó, y de ellos 250 lo hicieron por todos los candidatos, como el Gobierno pidió a la población durante la campaña electoral.

Sólo 32, el 10%, votaron nulo o en blanco, y el resto dividió su sufragio. Algo insólito si se tiene en cuenta que precisamente este barrio es uno de los que tienen mayores índices de delincuencia, y es uno de los más castigados por problemas como el de la vivienda, el hacinamiento y la escasez de agua, que se traducen en falta de higiene y enfermedades.

En otros barrio marginales de La Habana sucedió algo similar, y aunque oficialmente el Gobierno cubano todavía no ha dado las cifras nacionales de: votos nulos y blancos, las proyecciones realizadas por periodistas, diplomáticos y grupos opositores coinciden en que el porcentaje de votos disidentes -si por estos se entienden los nulos y blancos- no supera el 12% del total.

Una fuente de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que preside Elizardo Sánchez, señaló que, efectivamente, a partir de las primeras informaciones que les han llegado de los colegios electorales donde pudieron enviar a sus colaboradores, el porcentaje de votos nulos y blancos no supera el 15%.

"Si finalmente es así, como todo parece indicar, esto confirma lo que hemos dicho muchas veces, que el Gobierno todavía goza de prestigio y de apoyo en la población", afirmó la citada fuente, y agregó: "Lo que es una lástima es que las autoridades no utilicen este apoyo para realizar los cambios que la población desea".

Según indicó Gerardo Sánchez, hermano del presidente de la organización disidente, "si se confirman dichas cifras significará que uno de cada 10 cubanos disiente, es decir casi un millón de personas". Añadió que "eso ya es algo, y el Gobierno debe entender que estas personas también tienen derecho a expresarse".

Como adelantándose en la respuesta, el rotativo comunista Gramma publicó ayer un editorial en el que se decía que "sólo una insignificante minoría, la sietemesina, se alió con el imperalismo contra su patria".

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