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Tribuna:

Razas

Si es cierto que los vascos tienen una sangre diferente y otros atributos fisiológicos diferenciados, así como una lengua anterior al tronco común indoeuropeo, no sé por qué tendrían que esconderlo. En un mundo que tiende a la uniformidad y a la extinción de las especies, si luchamos porque se salven las avutardas de Doñana -es un decir-, ¿por qué no hacer lo imposible para que un colectivo que se cree raza, ni mejor ni peor, pero sí una raza peculiar, no pueda conservar tan profundo carácter?Lástima que en el pasado, y a pesar de las precisiones sabinistas, los vascos y las vascas se hayan mezclado con gentes de Zamora, Burgos, Sevilla, incluso con gallegos y asturianos. Conozco casos de mestizaje vasco-catalán y hasta mallorquín-vasco. Aparentemente, los resultados de estos mestizajes sólo sorprenden al ojo afinado del racista positivo, como el señor Arzalluz, e insisto en lo de positivo porque el ex reverendo no cree en las razas superiores, sino en las razas diferentes.

Se puso pedagógico don Xabier y ofreció a los gentiles la comparación entre un sueco y un zulú. ¿Acaso no son diferentes? Hombre, hay quien tiene el donde la obviedad; pero puesto a ser más consecuente con sus principios, Arzalluz hubiera debido arriesgarse más y precisar las diferencias que existen entre un vasco y un conquense, por poner un ejemplo racial situado al sur de la raya de influencia vasca. También estoy de acuerdo con Arzalluz en que si las diferencias raciales son tan claras, lo menos que se merece Euzkadi es disponer de un Estado, aunque espero que, para compensar años y años de atrofia de la conciencia, étnica, sea un Estado multirracial.

¿Por qué lo de la raza ahora? Porque lo de Onaindía y Benegas, clamoroso mestizaje, necesitaba su preservativo. Póntelo. Pónselo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1993