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Siemens logró 100.000 millones en contratos del AVE tras la mediación de empresarios socialistas

J. PRIETO / F. MERCADO El consorcio de empresas dirigido por la multinacional Siemens obtuvo contratos del AVE por un valor superior a los 100.000 millones de pesetas, lo que le permitió compensar con creces su derrota inicial frente a la francesa Alsthom en el contrato para la construcción de las unidades del tren de alta velocidad. En total, la opción representada por el grupo alemán recibió contratos que duplicaron a los de su competidor. La recuperación de Siemens coincidió con la formalización de acuerdos de mediación con empresarios socialistas, además del interés que el entonces embajador alemán en Madrid, Guido Brunner -hoy consejero de Siemens- se tomó por defender la opción del consorcio encabezado, por la multinacional alemana.

Esto sucedió a lo largo de la batalla para la concesión del Tren de Alta Velocidad, que fue muy disputada por las empresas Alsthom (francesa), Siemens (alemana) y Mitsubishi (japonesa).Siemens perdió el contrato para la construcción del material rodante -las unidades del tren propiamente dicho-, que fue adjudicado a la francesa Alsthom en marzo de 1989. Sin embargo, pocos meses después obtuvo adjudicaciones de Renfe por más de 100.000 millones de pesetas para electrificar la totalidad de la vía férrea Madrid-Sevilla, así como instalaciones electrónicas en numerosas estaciones de Renfe, tanto de la línea del AVE como en otras muchas.

La adjudicación más importante fue la de la electrificación, señalización y seguridad de la línea Madrid-Sevilla, presupuestada inicialmente en 75.000 millones y que finalmente se desvió hasta los 96.000 millones, según ha reconocido el propio Gobierno.

Asimismo, Siemens, asociada a Sel- Señalización, obtuvo otro contrato más pequeño, destinado a las instalaciones electrónicas en estaciones de Renfe como Barcelona, Oropesa, León o El Escorial, que superaba los 1.000 millones.

En total, las adjudicaciones otorgadas por Renfe a Siemens, entre marzo y julio de 1989, superaron los 100. 000 millones -si se tiene en cuenta también un contrato para locomotoras de trenes distintos al AVE- frente a los 51.000 obtenidos por la francesa Alsthom.

El entonces embajador de Alemania en Madrid, Guido Brunner, se interesó por la opción encabezada por la firma de su país, manifestando el extremado interés de Siemens por la obtención del contrato del AVE. Años después, Guido Brunner salió de la Embajada alemana en Madrid, en agosto de 1992, con la intención declarada de dedicarse a asuntos privados. El 1 de octubre de ese mismo año fue nombrado consejero de Siemens.

El 'lobby' socialista

En los meses transcurridos entre la derrota del primer contrato del AVE y el triunfo obtenido en las siguientes adjudicaciones, Siemens concertó pagos de comisiones a varias empresas cuyos dueños y directivos eran miembros del Partido Socialista, sin gran relevancia orgánica en el mismo, pero que habían estado muy vinculados a la ejecutiva del partido. Aida Álvarez había sido coordinadora federal de Administración y Finanzas, mientras Juan Carlos Mangana tuvo un rango similar al de Aida, pero en la Secretaría de Imagen, cuyo titular en aquel tiempo era Guillermo Galeote.

Los rumores de que Siemens había pagado mucho dinero en comisiones, a cambio de estos contratos, no pudieron ser comprobados en su día. Cuatro años después (véase EL PAíS del 26 de enero de 1993) se ha descubierto la existencia de documentos suficientes como para probar el pago de, al menos, 803 millones de pesetas de Siemens a la empresa GMP Consultores, propiedad de Juan Carlos Mangana y Sotero Jiménez, y de otros 21 millones a Tecnología Informática 2020, dirigida por Aida Álvarez. Además existe un tercer contrato entre Siemens y la empresa Atacir, propiedad de Florencio Ornia, ex director general del Ministerio de Industria y de la Presidencia del Gobierno.

Existieron, sin embargo, más comisiones de las hasta ahora indicadas. Lo admite, en privado, una de las personas que han intervenido en estas operaciones de mediación. Los 825 millones documentados hasta la fecha -más los 100 millones en que se estima la cifra del contrato de Florencio Ornia- supondrían menos del 1% del total de adjudicaciones obtenidas por Siemens en relación con la línea de alta velocidad, cuando los acuerdos de comisiones conocidos oscilan todos entre el 2% y el 3,5%.

La parte documentada hasta ahora se descubrió a partir de las diligencias del juez Marino Barbero por el caso Filesa. El 4 de noviembre pasado, una comisión judicial' registró las oficinas de Siemens en la calle Orense, de Madrid. Los delegados del juez fueron atendidos por Mario Huete, director de la división de energía, industria y automatización de dicha entidad, al que exigieron toda la documentación que pudiera tener Siemens de las relaciones con las empresas GMP Consultores y Tecnología Informática 2020.

Sin embargo, el juez no ha podido aclarar las relaciones de Siemens con Aida Álvarez. Su naturaleza es desconocida incluso para el directivo de Siemens, Mario Huete, que sólo pudo contestar a la comisión judicial que "con respecto a Tecnología Informática [la empresa de Aida Álvarez] no sabe cuales fueron los servicios prestados", se lee en el acta.

Renuncia al carné

Por otro lado, ayer se conocieron las cartas de los empresarios que han renunciado al carné socialista a causa de este asunto.

Florencio Ornia habla de campaña de insidias, que afectan a la propia democracia" y realiza la siguiente reflexión: "Paradójicamente, habiendo desempeñado mis responsabilidades públicas sin la menor sombra de duda sobre mí gestión y con mi total entrega, es posteriormente cuando parece que el haber ejercido dichos cargos, y principalmente los dos años de mi responsabilidad en Moncloa, constituye en este país y ahora una limitación absoluta para ejercer lícitamente una actividad libre de toda incompatibilidad una vez cesado en el cargo. No es, evidentemente, un buen estímulo para los que deseen colaborar con la gestión pública de forma no permanente".

Por su parte, Mangana, aclara: "Nunca utilicé el nombre del partido para la realización de negocio o acto mercantil alguno", y se queja de que "los medios de comunicación se hayan erigido en jueces en este país".

Aida Álvarez, por su parte, se queja de que las "cifras astrónomicas" que se le imputan como cobradas son falsas y, a renglón seguido, proclama: "Quiero dejar bien claro que lo que poseo lo he ganado traba ando honradamente", al tiempo que expresa su confianza en regresar al partido, del que se dice separada desde 1989. Asimismo desmiente datos sobre las propiedades que ha adquirido.

Sin embargo, Aida Álvarez no aclara algo que habría estado a su alcance: que su ex marido no es José Antonio Fernández Bellamy, socio de Juan Guerra -como han asegurado reiteradamente otros medios informativos-, sino otra persona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de enero de 1993

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