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Miedo a la separación de un ser querido

Lucía C. tenía cuatro años, cuando fue operada de anginas. El suceso le provocó a partir de entonces despertarse gritando en medio de la noche con la imagen de un hombre de bata blanca y barba, y un pánico que se repetía cada noche a la hora de apagar la luz e irse a la cama."A veces veía animales en mi habitación", relata esta mujer que ahora tiene 25 años.

"Otras, me imaginaba que el embozo de las sábanas estaba lleno de sangre. Durante bastante tiempo tuve que meterme en la cama de mi hermana o dormir con mi madre y siempre con una luz tenue especial. Entonces no acudimos a un especialista. Pero más tarde, al visitar a un psicólogo, salió el asunto de estos miedos", manifiesta Lucía C.

Niños inteligentes

Estos miedos no son trastornos del sueño, sino de ansiedad y se manifiestan a la hora de dormir, cuando el pequeño debe quedarse solo y se siente más desprotegido. Un suceso traumático puede ser el desencadenante. Su aparición está también ligada a la de la idea de la separación de un ser querido y la muerte.

El miedo puede ser utilizado por el niños como una forma de retrasar el momento de ir a dormir. Cuando aparece con mucha frecuencia, suele tratarse de niños más dependientes, más sensibles e inteligentes.

"Lo que deben hacer los padres en estos casos es asegurar al niño su absoluta disponibilidad, pero sin fomentar su dependencia", explica Jerónimo Saiz, jefe de la sección de psiquiatría del hospital Ramón y Cajal de Madrid.

No conviene, por ejemplo, "meterse en la cama con ellos o seguir sus rituales. Esto sólo acrecienta el problema", añade este especialista.

Según Jerónimo Saiz, una tercera parte de los miedos nocturnos infantiles se debe a causas como el estrés y el consumo de excitantes.

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