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Los serbios responden a la presión internacional

La presión internacional y un borrador de resolución de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que estudia una intervención militar en Bosnia-Herzegovina, está forzando a los radicales serbios de Bosnia y a sus protectores en Belgrado a flexibilizar sus posturas. Las presiones directas de Uffe Ellemann-Jenessen, ministro danés de Asuntos Exteriores, cuyo país ocupa la presidencia semestral de la Comunidad Europea, consiguieron que el presidente serbio, Slobodan Milosevic, accediera a estar presente hoy en Ginebra.La negativa internacional a las exigencias de los radicales serbios de Bosnia de establecer un Estado en el Estado ha encontrado apoyo incluso en la capital rusa. Mientras, en la mesa de negociación los mapas mantienen cuatro zonas claves para las dos partes, serbios y musulmanes, además de la controversia entre croatas y serbios por el control de Krajina, en Croacia, ocupada militarmente por las milicias serbias.

Los serbios de Bosnia mantienen su exigencias sobre la región de Gradacac para unir así sus conquistas con Banja Luka. Mientras los musulmanes exigen el control de Bosanska Gradiska, al oeste de Bosnia, y la, franja entre Rudo, CajnIce y Foca, al sur de Gorazde.

Las últimas propuestas de los dos copresidentes de la Conferencia de Paz forzarían a los serbios de Bosnia, el 33% de la población total, a ceder un 23% de las zonas que controlan militarmente, es decir, un 70% del total de los 51.100 kilómetros cuadrados de Bosnia.

Esos recortes impedirían materializar el objetivo de crear la Gran Serbia, idea a la que también se oponen David Owerí, Cyrus Vance y los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Prevalece la postura del presidente de Bosnia, Allá Izetbegovic, de consolidar un Estado unitario en torno a Sarajevo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de enero de 1993