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Crítica:

Señorío de lo jondo

Antonio Mairena in memorian(1983-1993)

Cante: Manuel Mairena, Naranjito de Triana, José Mercé. Toque: Manolo Franco, Curro de Jerez. órgano: Mariano Marín. Baile: Matilde Coral, Rafael El Negro. Dirección: José Manuel Gamboa. Fuenlabrada. Iglesia San Esteban, 20 de diciembre.

Por cuarto año consecutivo, la Iglesia de San Esteban, de Fuenlabrada, ha acogido su concierto flamenco de Navidad. Con el templo lleno de público -cerca de 1.000 personas-, que se entregó entusiasmado a la belleza de un espectáculo dignísimo.El flamenco en el templo, no es nuevo. En 1968 Antonio Mairena, a quien se rendía homenaje en esta ocasión, interpretó una misa flamenca que tuvo resonancia. Aquí se partió de algunos fragmentos de aquella obra para componer un espectáculo admirable. Hubo tres cantaores, dos guitarristas, una bailaora y un bailaor que, además de ser artistas de excepción, actuaron conscientes de la singularidad del suceso.

Y hubo mucho arte. Los cantaores brillaron. La malagueña del Mellizo, que cantó Mercé, con acompanamiento de órgano, tuvo casi el acento sacro de un requiem; las siguiriyas de Mairéna estuvieron impregnados del eco irrepetible de su estirpe; el poderío de Naranjito se cifió con humildad al recogimiento del cante que muchas veces era plegaria.

Y el baile de Matilde y Rafael, conmovedor y señorial. Matilde Coral bailó unas alegrías transidas de fervor -sí, fervor religioso-, que fueron un prodigio de belleza. Este arte, que nació y se desarrolló en los reductos desheredados de la ciudad, ha llegado con la máxima dignidad al templo. Dar fe de ello es un gozo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de diciembre de 1992

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