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El jefe de la cúpula militar muere de un derrame cerebral

El almirante Gonzalo Rodríguez Martín-Granizo, jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), falleció ayer en Madrid, en el hospital del Aire, donde había ingresado 24 horas antes en grave estado tras sufrir una hemorragia cerebral. El máximo jefe de la cúpula militar tenla 64 años y llevaba dos en el cargo, cubierto accidentalmente por el jefe del Ejército de Tierra, general Ramón Porgueres. El presidente del Gobierno, Felipe González, calificó al fallecido de "abnegado servidor de España y hombre de bien".

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El Jemad había asistido a un acto oficial universitario en Madrid horas antes de la mortal lesión que sufrió en la madrugada del martes. Poco después de su ingreso en el citado hospital militar, los médicos informaron que el estado del almirante era de extrema gravedad.La capilla ardiente quedó instalada en la mañana de ayer en la sede del Estado Mayor de la Defensa, y a la misma acudieron el Rey y el ministro Defensa, entre otras autoridades, así como numerosos altos cargos de los tres ejércitos. El funeral oficial, presidido por el jefe del Gobierno, Felipe González, se celebrará hoy en el Ministerio de Defensa y, a continuación, el cuerpo del Jemad será trasladado a León.

Sustitución difícil

La muerte de Martín-Granizo plantea al ministro de Defensa un dificil problema de su sustitución. Desde que llegó a la jefatura del Estado Mayor de la Defensa, en 1990, Martín-Granizo ha sido un decidido impulsor del regreso de las Fuerzas Armadas a la arena internacional. De un lado, diseñando con su colega y amigo, el general norteamericano John Galvin, los acuerdos de coordinación con la OTAN, recién terminados; de otro, supervisando la participación española en conflictos como los del Golfo, Kurdistán, o Yugoslavia.Martín-Granizo ha sido, además, un insustituible relaciones públicas en momentos en que la imagen de los ejércitos ante la sociedad española estaba bajo mínimos, y ha mantenido su lealtad al Gobierno hasta el último momento, dando la cara este otoño en el Congreso por unos recortes en los gastos militares que asumía muy a su pesar. La sustitución de Martín-Granizo coge a contrapié al titular de Defensa. El Jemad, como los otros miembros de la cúpula militar, debía seguir en el cargo hasta iniciada la próxima legislatura. El año y medio, aproximadamente, que falta para ese momento es demasiado corto para el mandato de un Jemad y largo para una situación de interinidad.

Provisionalmente, el jefe del Ejército de Tierra, general Ramón Porgueres, se ha hecho cargo de la jefatura de la cúpula militar. El cargo hubiera debido corresponder al jefe de la Armada, almirante Carlos Vila, por ser el más antiguo de los miembros de la Jujem, pero está convaleciente de una operación en los ojos. En medios de Defensa se da por seguro que García Vargas nombrará un sucesor, poniendo fin a esta situación provisional.

Entre los nombres que circulan como posibles sustitutos ocupan un lugar destacado dos tenientes generales de Tierra: Agustín Quesada, jefe de la Región Militar de Levante, y Romero Alés, jefe del Mando Unificado de Canarias, informa Miguel González. Quesada fue el primer general español al mando de una misión militar de la ONU, la de Centroamérica, que ha permitido acabar con las guerras civiles en Nicaragua y El Salvador. Romero Alés era, hasta hace pocos meses, jefe del Estado Mayor Conjunto y número dos del propio Martín-Granizo, por lo que conoce por dentro el Estado Mayor de la Defensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 1992

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