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El Ejército de El Salvador suprime un batallón acusado de varias matanzas

El Ejército de El Salvador tenía previsto ayer dar de baja a la más temible de sus unidades contrainsurgentes: el batallón Atlacatl, responsable de matanzas y crímenes contra la población civil durante la guerra de 12 años que padeció este país centroamericano. Al Atlacatl se le atribuyen las matanzas de Supul y El Mozote, con miles de muertos, y el asesinato de seis jesuitas (cinco de ellos españoles) de la Universidad Centroamericana, una acción que conmocionó a la opinión pública mundial.La decisión, exigida en los acuerdos de paz, fue anunciada oficialmente en la pasada noche del lunes. Fue un respiro tras varios días de expectación y temor ante la reacción que pudiera observar el Ejército, con dudas hasta el último momento sobre la efectividad de esta medida y molesto por la pérdida progresiva de influencia sobre la política nacional desde que se firmó la paz.

La disolución de este batallón no sólo representa el fin de una unidad creada a propósito para exterminar a la guerrilla izquierdista del FMLN, sino el entierro del mayor símbolo de terror creado en la sangrienta guerra civil.

El batallón Atlacatl fue formado en 1981 por instructores norteamericanos como unidad suicida y todavía contaba con una compañía integrada exclusivamente por su tropa fundadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 1992