La marea negra llega a las rías de Ares, Betanzos y Ferrol

, Mientras se recogían Greca de La Coruña las primeras aves con el plumaje manchado por el petróleo vertido desde las bodegas del Mar Egeo, que transportaba casi 80.000 toneladas de crudo, remolcadores procedentes de varias bases de la costa española llegaron ayer a la zona para colaborar en la lucha contra la mancha negra, de unas dos kilómetros de longitud, que anoche había llegado hasta las barreras instaladas en las rías de Ares, Betanzos y Ferrol.

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"La extinción del fuego no es el objetivo inmediato", afirmó ayer Rafael Lobeto, director general de la Marina Mercante. "Todo lo que se está quemando no contamina el mar". Debido al incendio del barco, que contenía todavía gran parte de su carga, la marea negra era relativamente pequeña al finalizar el día.Desde valencia llegó un avión con 5,7 toneladas de dispersantes y cercas flotantes y se movilizaron remolcadores de Bilbao, Gijón y Cádiz. La empresa Repsol

informó que está dispuesto un captador de petróleo para bombear el crudo, así como cercas y 12.000 litros de dispersante. También se dirige a la zona el petrolero Golfo de Vizcaya, que intentará trasvasar el crudo que sigue en el buque siniestrado.

Las más de 20 grandes mareas negras de los últimos 20 años han dado lugar a lo que ya puede considerarse una industria mundial. Cada desastre permite, paradójicamente, avanzar un pase más en remedios parciales. Pero

la recuperación de una zona afectada se mide en años.

Para atacar las manchas de petróleo se utilizan tres métodos combinados: dispersantes barreras físicas flotantes y succión del crudo por barcos bomba. Los dispersantes son productos químicos que evitan la acumulación del petróleo sobre la superficie, pero también contaminan y el petróleo termina en el fondo del mar hasta su degradación natural. Las barreras físicas tienen una eficacia limitada. Bombear

el petróleo es muy caro y exige barcos especiales.

Pasada la fase de emergencia se decidirá si se recurre a las bacterias. La primera experiencia a gran escala se ha hecho en los últimos años, con resúltados favorables, en los 100 kilómetros de Alaska afectados por el desastre del Exxon Valdez (1989). Se trata de proporcionar a las bacterias del agua nutrientes (nitrógeno y fósforo) que permitan su multiplicación y mayor actividad. Es una técnica experimental. El petróleo afectará no sólo a los cultivos marinos gallegos y a sino también a especies como la merluza, el delfín y la marsopa, a través de la destrucción del fitoplacton.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de diciembre de 1992.

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