La oposición francesa rechaza el plan de reforma constitucional
La acogida de la oposición francesa a las propuestas de reforma constitucional que hizo el lunes por la noche el presidente Mitterrand no ha sido favorable. En el diario Le Quotidien se califica la iniciativa presidencial de "farsa" y no se ve en ella otra cosa que "un intento de utilizar la próxima cohabitación en provecho exclusivo del Elíseo [la residencia del jefe del Estado]". En Le Figaro, también próximo a la derecha, su editorial descalifica la propuesta, pero por razones contrarias: "Mitterrand se divierte con el juego de un reequilibrio institucional, en detrimento, sin duda, del próximo presidente. Le repugnaban reformas que hubiesen disminuido el poder presidencial de aplicárselas él, pero no le importa ponerlas en marcha si afectan a su sucesor..."Los cambios propuestos, ¿recortan o aumentan los poderes presidenciales?. Poco importa, según un portavoz de los centristas, ya que "las reformas carecen de sentido a tan sólo 4 meses de las legislativas. Hoy son tardías e imprecisas". Para Gerard Longuet, presidente del Partido Republicano, "la propuesta es extraordinariamente ambigua y, al formularse cuando la legislatura acaba, complica la elección de los votantes en vez de clarificar la orientación de la República". El RPR, partido de Jacques Chirac, ha sido muy contundente: "No participaremos en el comité consultivo. Es un debate improcedente


























































