El viceprimer ministro ruso dimite para salvar a Yeltsin del acoso de la oposición

El viceprimer ministro ruso, Mijaíl Poltaranin, presentó su dimisión, que fue aceptada ayer por el presidente Borís Yeltsin. Poltaranin era uno de los ministros más odiados por la oposición y figuraba en la lista de las cabezas que pide Unión Cívica, el bloque de centro-derecha con el que Yeltsin está tratando de pactar en vísperas de la reunión del Congreso de Diputados para conseguir salvar la actual política de reformas. Dentro de esta estrategia se encuadraría la destitución del presidente de la compañía de televisión rusa, Yegor Yákovlev.

"Mi decisión ha sido meditada y ponderada, y la tomo en este momento crucial para el futuro de Rusia con el fin de proteger al presidente de los ataques en aumento de una oposición sedienta de venganza", escribe Poltaranin en su carta de renuncia.Queda por verse si algunos otros miembros del actual Gabinete seguirán el ejemplo de Poltaranin y dimitirán voluntariamente antes de que Yeltsin se vea obligado a destituirlos, o antes de que lo haga el macroparlamento ruso que se reúne la próxima semana. Entre las otras cabezas que pide incluso Unión Cívica, la potencial aliada del presidente en el próximo Congreso, se encuentran el ministro de Exteriores, Andréi Kózirev, el viceprimer ministro Alexandr Shojin y el secretario de Estado, Guennadi Búrbulis.

Además de este deseo de dejar las manos libres a Yeltsin en un delicado momento político, en la decisión de Poltaranin, que además era ministro de Política Informativa, también han influido otras circunstancias, relacionadas con el funcionamiento de los medios de información". Una de ellas puede haber sido, según algunos observadores, la destitución del presidente de la companía de televisión Ostánkino, Yegor YákovIev.

Yeltsin oficialmente destituyó a Yákovlev el martes "por los errores cometidos en la organización del trabajo para cubrir los acontecimientos en la zona del estado de excepción", es decir, en Osetia del Norte e Ingushetia. En realidad, el presidente cedió a la presión del líder osetio, que estaba furioso debido a que el lunes el primer canal había mostrado una película que reflejaba el punto de vista ingush sobre el conflicto.

Las autoridades rusas adoptaron desde el principio una posición claramente pro-osetia, y con este reportaje Yákovlev había querido equilibrar un poco la información que se estaba dando. Parte de la cinta, por lo demás, fue repetida el martes por la noche -ya después de que Yákovlev hubiera cesado- en un programa militar. El representante de Yeltsin en Ingushetia, el general Ruslán Aúshev, héroe de Afganistán, acusa en ella al Ejército ruso y a los osetios de haber matado a unos mil ingushes al comienzo del conflicto. "Yo he combatido en Afganistán, y a nosotros no nos permitían come ter semejantes barbaridades", comentó Aúshev.

Yákovlev descartó ayer que la medida adoptada por Yeltsin signifique una vuelta a la censura. "No hay censura como tal y no la habrá. Pero lo peligroso es que, aunque exista la libertad de palabra, mi caso prueba que la Administración se pone por encima de ésta". La prensa democrática reaccionó ayer en apoyo a Yegor Yákovlev, que desempeñó un importante papel en la liberalización de los medios de información durante la perestroika de Mijaíl Gorbachov, principalmente como director del semanario Novedades de Moscú.

Decir la verdad

También la Junta Directiva de la televisión de la Comunidad de Estados Independientes condenó el cese de Yákovlev, puntualizando que cree que los periodistas "están obligados a decir la verdad, incluida aquella sobre los conflictos étnicos, por muy amarga que ésta sea".El cese de Yákovlev, según Nezavísimaya Gazeta, se debe a que Yeltsin quiere contentar al líder de Osetia del Norte para así obtener el apoyo de las demás autonomías en el Congreso de Diputados. Igor Malashenko, que ocupaba el cargo de director político de Ostánkinio, ha sido nombrado nuevo jefe de esta compañía de televisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 1992.

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