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Yeltsin pide una "tregua política" para estabilizar el país

El presidente ruso, Borís Yeltsin, pidió ayer "una tregua política para un periodo de estabilización" de por lo menos un año. Sin embargo, las declaraciones del jefe del Parlamento, Ruslán Jasbulátov, hacen difícil un entendimiento entre el Legislativo y el Ejecutivo antes del VII Congreso de Diputados del Pueblo, que debe reunirse dentro de una semana."Está claro que Rusia necesita un respiro en la actual confrontación política, que es completamente inútil", dijo Yeltsin al abrir la reunión con los presidentes de las repúblicas que integran la Federación Rusa, que examinaron, entre otra cosas, los preparativos para el VII Congreso de Diputados. El Congreso -el macroparlamento ruso, compuesto de 1.068 miembros-, es el máximo órgano de poder en el país y deberá decidir si prolonga o no las facultades extraordinarias de que actualmente goza Yeltsin. La principal es la posibilidad de gobernar por decreto.

Jasbúlatov, por su parte, declaró ayer que las facultades extraordinarias del presidente podrían ser prolongadas hasta fines de 1993 siempre y cuando el Congreso apoye la ley del Gobierno elaborada por los diputados e introduzca las correspondientes enmiendas a la Constitución. La ley del Gobierno, que el Parlamento aprobó recientemente, merma las facultades del presidente y aumenta las del cuerpo legislativo, en especial en lo que se refiere al nombramiento de los ministros, por lo que ha encontrado la oposición del Ejecutivo. Esto significa que lo dicho ayer por Jasbulátov en la mesa redonda en la que participaron las diferentes facciones del Parlamento presagia la continuación del enfrentamiento entre la mayoría conservadora de los diputados y los partidarios de Yeltsin y de un poder ejecutivo fuerte. Estos últimos confían en tener el tercio de votos necesarios para bloquear los cambios constitucionales que no les convienen.

La negativa a apoyar la ley del Gobierno puede llevar a los parlamentarios conservadores a rechazar la prolongación de las facultades extraordinarias de Yeltsin y a aprobar un voto de censura contra el actual Gobierno. Para impedirlo, Yeltsin ha tenido últimamente una serie de encuentros con el bloque Unión Cívica y las fuerzas que agrupa, ante todo los representantes de las grandes empresas y del complejo de la industria militar.

El lunes, el viceprimer ministro Vladímir Shumeiko declaró que el Gobierno había completado la elaboración de su programa anticrisis, en el que se habían introducido una serie de proposiciones de la Unión Cívica. El periódico Kommersant informaba de un acuerdo con este bloque, que permitiría impedir la caída del actual Gabinete. Para ello, sin embargo, la Unión Cívica desea que Yeltsin cambie ciertos ministros como muestra de su voluntad de "corregir la actual política".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 1992