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Las exequias por Dubcek se convierten en una exaltación nacionalista eslovaca

Representantes parlamentarios y diplomáticos de más de 50 países, entre ellos el presidente de la Internacional Socialista, Pierre Mauroy, y el presidente del Senado español, Juan José Laborda, asistieron ayer al solemne acto de última despedida de Alexander Dubcek, líder de la primavera de Praga de 1968 y gran luchador por la preservación del Estado común de los checos y los eslovacos que desaperecerá el 1 de enero. La ceremonia se convirtió en una exaltación del nacionalismo eslovaco, ayudada por el silencio oficial brindado en la parte checa del país.Dubcek falleció el pasado día 7 a consecuencia de las graves heridas sufridas dos meses antes en un accidente de carretera. Al funeral de Estado en el Teatro Nacional Eslovaco en la capital eslovaca, Bratislava, rodeado desde primeras horas por miles de apesadumbrados y expectantes eslovacos, acudió el Gobierno eslovaco en pleno, encabezado por el primer ministro Vladímir Meciar; representantes de los Parlamentos federal checoslovaco, checo y eslovaco, y de los Gobiernos federal y checo, pero brilló por su ausencia el primer ministro checo, Václav Klaus. Sin embargo, estuvo presente el ex presidente checoslovaco, Václav Havel.

Vladímir Meciar, líder del Movimiento para una Eslovaquia Democrática, resaltó en su intervención que Dubcek fue la figura principal de la primavera de Praga de 1968, sin la cual no se habría producido el derrocamiento del régimen comunista en noviembre de 1989, según dijo el presidente del Parlamento federal checoslovaco, Michal Kovac, de nacionalidad eslovaca, quien lamentó que el mundo entienda mucho mejor el papel de Dubcek en 1968 que los críticos nacionales de este proceso, en clara alusión a las declaraciones de algunos representantes de la derecha checa que no dejaban de acusar a Dubcek de intentar, también ahora, instalar en Checoslovaquia un socialismo humano, según su criterio ya caduco.

Eslovaquia decretó ayer duelo nacional mientras en la República Nacional Checa no mereció la más mínima atención oficial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 1992