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El Gobierno ignora cuántas maletas se pierden en el aeropuerto de Madrid

Despegar sin el equipaje (llaves, documentos, útiles de trabajo, ropa...) causa muchos trastornos, pero perderlo ocasiona además un gasto considerable. En los ochos primeros meses de este año, 31.041 viajeros partieron del aeropuerto de Madrid sin sus maletas, según cifras facilitadas por el Gobierno, en respuesta parlamentaria a un diputado del Partido Popular. El Ejecutivo proporcionó cifras sobre las reclamaciones de usuarios, pero no aclaró cuántas maletas se han perdido en Barajas.

Maletas que deberían haber llegado en agosto al aeropuerto de Sevilla aterrizaban en Moscú con los bronceadores, las chanclas, las gafas de sol y las guías para desenvolverse por la Isla de la Cartuja. Así sucedió el año pasado en miles de ocasiones. El Gobierno asegura que la mayoría de las veces los bultos fueron devueltos a sus dueños.El viajero que pierde sus útiles en Barajas los reclama, como es lógico, en el punto de llegada. Al ser muchos de ellos extranjeros, el Gobierno se muestra impotente para recopilar los datos. Pero no especifica cuántas maletas se pierden en Barajas.

En la respuesta que el Ministerio de Relaciones con las Cortes facilitó esta semana al diputado del PP Salvador Garriga Polledo se indica que en Barajas sólo se cuantifican las pérdidas de los equipajes cuyo destino es Madrid.

Pero tampoco ofreció una cifra sobre esas pérdidas. Lo más que llegó a decir el Ejecutivo es que el 90% de los 141.000 equipajes extraviados llegó a las manos de sus dueños en menos de cinco días. No informó de lo ocurrido con las otras 14.000 maletas (el 10% restante) que no llegaron en ese plazo.

En un artículo publicado el pasado 19 de julio en este periódico se informaba de que el 28 de junio miles de viajeros despegaron sin sus equipajes. Iberia reconocía que la próxima semana ocurriría algo parecido, porque se declaraba impotente para afrontar la avalancha veraniega.

A los pocos días, la compañía Iberia difundió una nota en la que anunciaba la apertura de varios mostradores para atender la avalancha del 1 de agosto.

Dos semanas después del comunicado (ver El PAÍS del 2 de agosto), eran cientos de bultos los que se quedaban en tierra mientras sus dueños tomaban algún aperitivo en las aeronaves.

El mal funcionamiento de las cintas transportadoras, desfasadas, lentas y proclives a las averías, fue una de las causas que ofrecieron las autoridades del aeropuerto para justificar los retrasos.

El análisis de las cifras facilitadas esta semana por el Gobierno indica que la situación no tiende a mejorar gran cosa respecto a los años anteriores. En 1990, se extraviaron 48.995 bultos, cuatro por cada mil pasajeros; el año pasado, 61.568, lo que supone seis de cada mil; este año, sólo hasta el mes de agosto, 31.041, cinco de cada mil.

Todos los días llegan al departamento de equipajes extraviados de Iberia 20 maletas. Después de cinco días en el aeropuerto, los bultos se trasladan a la dirección general de la compañía aérea, en la calle de Núñez de Balboa. Allí las abren, revisan su contenido y a los tres meses, si no aparece su propietario, subastan las pertenencias.

La situación no mejora y tampoco aparecen soluciones que vayan a evitar las pérdidas multitudinarias durante los días navideños, de máxima afluencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de noviembre de 1992

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