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Yugoslavia se convierte en el primer país expulsado de Naciones Unidas en 47 años

Nueva York / Sarajevo

Yugoslavia es, desde la madrugada del martes, el primer país formalmente expulsado en 47 años de la ONU. La Asamblea General votó por abrumadora mayoría a favor de la propuesta del Consejo de Seguridad de retirar el escaño de la antigua república, que tras su desintegración en varios Estados ocupaban los serbios. Al mismo tiempo, los presidentes de Croacia y de Bosnia, Franjo Tudjuian y Alija Izethegovic, respectivamente, anunciaron ayer en Nueva York la firma de un acuerdo para coordinar los "esfuerzos defensivos" de las dos repúblicas.

Yugoslavia ya no existe en las Naciones Unidas. La antigua república ha dado paso a una serie de Estados independientes -Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina y la no reconocida Macedonia -con un sitio en la comunidad internacional, y, a una confederación de serbios y montenegrinos, arrojada ahora de los foros internacionales. La resolución fue apoyada por 126 países, otros seis se manifestaron en contra (Tanzania, Zambia, Zimbabue, Suazilandia, Kenia y la propia Yugoslavial), 26 se abstuvieron y 20 se ausentaron.Hasta ahora, Suráfrica era el único país que había sufrido un castigo internacional similar al de Yugoslavia. En 1974 se suspendieron las credenciales de los diplomáticos de Pretoria, pero el país siguió siendo miembro.

Serbia y Montenegro deberán iniciar a partir de ahora un nuevo proceso de admisión que cuenta con escasas posibilidades de éxito a corto plazo. Necesitan el apoyo de nueve miembros del Consejo de Seguridad y que ninguno de los cinco con derecho a veto lo ejerza. Antes de conseguir el respaldo del órgano decisorio de la ONU, los representantes serbios deberán demostrar su compromiso de alcanzar la paz.

Fracaso de Panic

El primer ministro de Yugoslavia, Milan Panic, mantuvo a pairtir del pasado lunes una frenética agenda de entrevistas para tratar de detener la expulsión de su país y pidió el envío de observadores para verificar que su Gobierno no está dando asistencia a las milicias serbias de Bosnia-Herzegovina. En un intento, ya desesperado, de retrasar la votación, Panic condenó la política de depuración étnica que ha generado un millón de refugiados.

El presidente de Bosnia-Herzegovina y líder musulmán, Alia Izetbegovic, que el martes se encontraba también en la sede neoyorquina de Naciones Unidas, manifestó: "No Pongo en duda las intenciones [del primer ministro Panic] para tratar de influir sobre la política de Belgrado, pero dudo qué tenga posibilidades de conseguir algo".

La guerra parece empeñada en darle la razón. En Bosnia-Herzegovina, el, horror se trasladó ayer de Sarajevo a la vecina Bihac, situada al oeste de la república, donde una granada cayó de lleno sobre el comedor de un hospital ocasionando la muerte de al menos 11 personas. Bihac se encuentra rodeada desde hace semanas por milicias serbias. Un portavoz de la Cruz Roja en Zagreb, Pierre Gautier, confirmó ayer que los disparos de mortero que alcanzaron el hospital procedían de las posiciones serbias.

En Sarajevo, un centro de caridad fue alcanzado indirectamente por los disparos de artillería, hiriendo a 28 personas, según informa la agencia Reuter. Ambos incidentes se produjeron poco después de la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Por otra parte, dos cascos azules franceses resultaron heridos ayer. Los soldados acompañaban a un grupo de electricistas que iban a reparar una estación eléctrica cuando una granada estalló en las cercanías. Se desconoce el origen de la agresión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de septiembre de 1992

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