Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

'Instinto básico II'

Una inclinación asesina, asociada a una fijación sexual de carácter posesivo, ha sido considerada por Paul Verhoeven como instinto básico, título de su comentada película. Otro instinto primario: el de supervivencia en situaciones límite, también puede llevar a matar a miembros de la misma especie, lo cual mueve a cierta indulgencia. Sin embargo, lo que en esencia responde a un elemental mecanismo de autodefensa, sometido y enfrentado a la oportunidad de atrapar ese paraíso que el mundo enseña constantemente a través del poder del dinero, con fiestas, lujos y desmadres, evoluciona, deriva y se disloca en instinto de las supervivencias, convirtiendo al individuo en un depredador que lo devuelve a sus remotos orígenes, aunque vista prendas de Versace o desprenda aromas de Loewe. Huérfano de reglas morales, aplica con refinamiento la ley de la selva: el beneficio justifica los medios, mano negra y guante blanco, la sociedad está para servirse de ella.Este instinto rapaz, que incita a tomar el tren de la alta velocidad de vida, al que algunos se suben sin despeinarse y sin reparar en los cadáveres que va dejando, debe ser considerado también como un instinto básico, a juzgar por lo frecuente y generalizado de sus manifestaciones; me explico: Filesas y Soficos, bancas Vaticana y Catalana, tráfico de armas, de influencias y de almas, narcos y mafiosos, repartidos entre guardianes y rufianes, aceite de colza, formol, alcohol desnaturalizado y clembuterol, guerras madres y guerras golfos, opas salvajes, sobornos, chantajes y, en el deporte, dopaje; fraudes a la Seguridad Social, IVA publicitario y empresarial; Ocisas, Olleros, Bolsa, cazos y pucheros, información privilegiada, prevaricaciones, filtraciones de exámenes y comisiones, etcétera.

Se podrían hacer muchas películas sobre este otro instinto básico, pero seguro que ninguna tan taquillera como cuando el oscuro objeto del deseo es el sexo. Creo que la razón hay que buscarla en la secular y fuerte represión que pesa sobre el sexo mandamiento, bien distinta, por leve, en cuanto al séptimo.

De siempre los escándalos sedujeron a las gentes, pero está claro que para movilizar masas hay que destapar aquellos que levantan mucho polvo-

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