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NECROLÓGICAS

Fernando Salas, abogado

El abogado Fernando Salas falleció ayer en Madrid a los 45 años. Salas era presidente de la Asociación contra la Tortura y se había distinguido por participar en la acusación popular del proceso contra los policías José Amedo y Michel Domínguez, acusados de organizar las acciones de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) contra la banda terrorista ETA.El abogado fallecido, que se definía a sí mismo como "independiente" en el espectro político, concurrió a las primeras elecciones democráticas de junio de 1977 en las listas del Movimiento Comunista.

Hombre de carácter vehemente y promotor de actividades públicas contra la tortura, Salas organizó una manifestación en Madrid en diciembre de 1984 en la que se acusaba a las Fuerzas de Seguridad de practicar la tortura en el edificio de la Dirección General de la Seguridad del Estado, en la madrileña Puerta del Sol.

En Junio de 1985, fue multado con medio millón de pesetas por los incidentes ocurridos durante una manifestación, de la que era promotor, contra las bases de Estados Unidos en España, organizada con ocasión de la visita del entonces presidente, Ronald Reagan.

En octubre de ese mismo año, la Audiencia Nacional abrió diligencias contra él por un delito de injurias al Gobierno, a quien responsabilizaba de que persistiera la tortura en España. "Yo estoy en contra de todo terrorismo. Pero si cualquier terrorismo es malo, ese que llamamos terrorismo de Estado ( ... ) es un terrorismo aún más condenable, porque un Estado jamás debe actuar con armas sucias e indignas", manifestó en 1988.

Su participación activa en el caso Amedo le valió las amenazas de muerte de que fue objeto en diciembre de 1989, cuando un comunicante que dijo hablar en nombre de los GAL avisó de la colocación de un artefacto en los bajos de un vehículo que finalmente resultó no ser suyo.

En julio del pasado año, el polémico abogado fue detenido por conducir en sentido contrario por la calle de Serrano, en Madrid, y negarse a hacer la prueba de alcoholemia.

Al comprobarse el estado de descoordinacíón mental en que se encontraba, fue puesto en libertad e ingresado en el hospital Carlos III. Fernando Salas había sufrido una reacción psicótica provocada por la ingestión, de un medicamento para combatir un proceso bronconeumónico que venía padeciendo desde el año anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de septiembre de 1992