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La policía alemana centra en la extrema derecha sus investigaciones del atentado de Hannover

La policía de Hannover ha orientado hacia la extrema derecha la investigación sobre la bomba colocada la noche del sábado en la parte vieja de la ciudad, donde se celebraba una gran flesta, y cuya explosión causó 18 heridos, ocho de ellos muy graves. Las autoridades municipales, pese a su negativa inicial, decidieron suspender el festival. La noche posterior a la manifestación antirracista de Rostock se saldó con escasos incidentes violentos. Sin embargo, en otros lugares de Alemania, grupos neonazis protagonizaron ataques contra extranjeros.

El atentado de la noche del sábado en Hannover, en un lugar donde cerca de 200.000 personas celebraban las fiestas de la ciudad vieja, no ha sido reivindicado por ningún grupo. La policía, pese a que reconoce carecer de pistas por el momento, ha orientado sus pesquisas hacia grupos de extrema derecha.Especialistas policiales analizaron ayer con detalle la zona del atentado con el fin de reunir todas las pruebas posibles. Los detalles oficiales de la investigación no se conocerán hasta dentro de unos días. Un portavoz de las fuerzas de seguridad considera prematuro sacar conclusiones y calificó de mera especulación las informaciones que apuntan a que los autores son de extrema derecha.

Sin embargo, este atentado es muy parecido a otro ocurrido en 1980 en Múnich durante la tradicional fiesta de la cerveza. En aquella ocasión 13 personas murieron. Aquel atentado fue obra de la extrema derecha.

Bomba en una papelera

El artefacto explosivo de Hannover, que se encontraba en una papelera situada al lado de un quiosco de cerveza, provocó la rotura de cristales en un radio de 30 metros, causando heridas a 18 personas, ocho de ellas graves. Todos los heridos se encuentran fuera de peligro, según informaron fuentes médicas.

En Rostock, en la costa báltica, la tensión se mantiene aunque la policía ha reconocido que los incidentes violentos en la noche del sábado al domingo fueron mínimos, en contra de lo esperado. A pesar de ello, durante ese tiempo se detuvo a un total de 90 personas, la mayoría durante los registros efectuados en los autobuses que les traían de Berlín y Hamburgo, al serles descubiertas armas o explosivos.

La llama de la violencia, prendida la semana pasada en Rostock, se ha reproducido en distintas zonas del país. Bandas de neonazis atacaron en la noche del sábado al domingo casas de refugiados extranjeros en al menos otras siete ciudades repartidas por todo el territorio alemán.

Los peores incidentes se produjeron en Cottbus, también en la antigua República Democrática Alemana, donde unos 200 radicales asaltaron un albergue de extranjeros y le prendieron fuego antes de que llegara la policía, pese a lo cual no se produjeron daños personales. También hay informaciones de ataques en Leipzig, Stendal, Goerlitz, Neubrandenburgo, Eisenhuettenstadt y Schwerin, donde las fuerzas policiales se desplegaron alrededor de los albergues de refugiados. En Berlín, alrededor de 60 neonazis atacaron un coche celular con piedras.

El Gobierno alemán se encuentra preocupado por el rebrote de la violencia xenófoba. El director del contraespionaje, Eckart Werthebach, anunció el sábado la creación de una unidad especial para investigar a la extrema derecha. "Es una forma de probar lo muy seriamente que nos tomamos el asunto", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de agosto de 1992

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