Prosigue la campaña de protestas masivas en Suráfrica, aunque pierde gas

La campaña de protestas masivas convocada por el Congreso Nacional Africano (ANC) en Suráfrica se está quedando sin gas. Después de que millones de personas participaran en la huelga de dos días del lunes y el martes y de que decenas de miles de seguidores de la principal organización opositora surafricana siguiesen el miércoles al líder del ANC, Nelson Mandela, en su marcha ante la sede del Gobierno de Pretoria, las manifestaciones de ayer no tuvieron el mismo impacto.

A pesar de la escasa afluencia de manifestantes a los actos de ayer, los primeros tres días de la campaña de protesta tuvieron suficiente impacto sobre los dirigentes surafricanos: por primera vez desde la matanza de Boipatong, que hace dos meses costó la vida a unas 40 personas, fuentes políticas en Pretoria confían en que el ANC y el Gobierno reanudarán las negociaciones para la elaboración de una Constitución democrática que quedaron interrumpidas a mediados de este mes a raíz de esta tragedia. Mandela acusó entonces a la policía de haber consentido la matanza, achacada a miembros del movimiento zulú Inkatha.

Colin Eglin y Peter Soal, veteranos miembros del Partido Demócrata -la oposición liberal blanca en el Parlamento-, declararon que Mandela, el líder del ANC, había dicho en unas conversaciones que estaba listo para iniciar las negociaciones tras un "periodo de enfriamiento" de aproximadamente 10 días. Mandela hizo el miércoles un discurso de conciliación en las escaleras de la sede del Gobierno de Pretoria ante unos 70.000 simpatizantes.

El líder del ANC aseguró que, aunque no se sentará a negociar con el presidente, Frederik de Klerk, hasta que no se cumpla una lista de 14 exigencias, sería "flexible" en la recepción de la respuesta del Gobierno.

La mayoría de las exigencias formuladas por el ANC constituyen un compromiso para la formación de un Gobierno interino, la celebración de elecciones generales para la formación de una Asamblea constituyente y el En de la violencia que golpea los suburbios negros.

El discurso de Mandela coincidió con la reunión que cada semana De Klerk celebra con los miembros de su Gabinete. El presidente surafricano dijo que él está "listo para conversar mañana", a lo que añadió un comentario favorable al desarrollo de la campaña de protesta y la forma en que el ANC está manteniendo el control sobre las manifestaciones.

Fuentes del Gobierno declararon ayer que el Ejecutivo está dispuesto a satisfacer algunas de: las exigencias del ANC y que la organización de Codesa la conferencia en la que la mayor parte de los grupos y partidos, discuten con el Gobierno para, intentar perfilar una nueva Suráfrica es demasiado amplia y, tendría que ser reducida y modificada con el fin de lograr una mayor efectividad.

Las protestas de ayer reunieron a más de 7.000 personas en, Kenipton Park, en las proximidades de Johanesburgo. En Ciudad del Cabo, unos 500 sindicalistas ocuparon el Ayuntamiento durante una hora, tras lo cual se dispersaron pacíficamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de agosto de 1992.

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