Ullate, Pietragalla y olé

El coreógrafo, en un momento de su carrera, siente el deber ético de indagar en sus cimientos. A partir de este instinto surgen las distinciones capaces de dibujar un estilo. Por un proceso inverso, a veces la creación da paso a la escuela en su sentido estético. No puede decirse que exista una escuela española de ballet. Habría que buscarla.Quizá nunca la hubo como tal, y su boceto fundacional significa hoy oscura referencia histórica.
Desde los tímidos intentos de Joan Magriña en el Liceo de Barcelona allá por los años cuarenta, no se producía una voluntad de estilo en este sentido hasta Victor Ullate, que en su sedimento personal aúna la danza española y el ballet.
Ha comenzado el zaragozano esta lírica con Arraigo, que hace cauce natural con el paso a dos Triana-Sevilla y con Arrayan Daraxa. Estas obras no son perfectas, necesitan equilibrio, trabajo y el asentamiento que da el rodaje, pero concédase al conjunto el beneficio del intento de experimentar sobre un concepto claro.
Ballet Victor Ullate
Tierra Ikadre: Eduardo Lao / Mari Boine Persen; De Triana a Sevilla: V. Ullate / Manolo Sanlúcar; Arrayan Daraxa: V. Ullate / Luis Delgado. Diseños: Kesso Dekker. Festival de Itálica, Sevilla. 30 de julio.
La presencia de Marie-Claude Pietragalla, estrella de la Ópera de París, dio un empaque especial al producto.


























































